Ha actuado en Nueva York, Londres,
Ámsterdam y París. Cuenta entre sus fans a
George Michael y Marilyn Manson. Se lo
curra en TVE con Cayetana Guillén Cuervo,
pero ha alcanzado a la máxima popularidad
como playmate de enero, febrero y
marzo del calendario 2007 del bar Flexas de
Palma. Es un terremoto que uno puede
esquivar mientras, en pleno brinco, intenta
hacer el espagat. Sin peluca se
llama Pepa Charro. Para bailar entre dos
travestis y llamar la atención, hay que ser
la bomba.
Pregunta.- Tal como
baila, debe de ser usted muy
vieja.
Respuesta.- Según hemos
sabido, Terremoto nació en 1872, o cien
años antes, si me apuras. Es una mujer muy
experta, con muchas tablas, sin sexo… Puede
que haya nacido en el
2021.
P.- O sea que es eterna.
¿Inmortal?
R.- Sí, sí, sí. Es
como un superhéroe.
P.- ¿Y
quién es su padre?
R.-
Terremoto nace en una obra de Diabéticas
Aceleradas titulada Amargura 13
(1999). Terremoto era la vedette de un
puticlub y el público podía comprar la
cinta de casete con sus canciones. Se
vendieron 1.000 copias y se movieron muy
bien. Cayeron en manos de Antonia San Juan,
Pepón Nieto, David Delfín, y empezaron a
salir conciertos y galas.
P.-
Y ahora es eminentemente
televisiva.
R.- El pasado
invierno estuve en Cuatro con Boris
(Izaguirre), en verano estuve con Ana Rosa
Quintana, y ahora estoy con Cayetana en
De calle.
P.- ¿Con esta
peluca?
R.- Con toda mi
realidad, muy de la calle, muy burra pero
muy auténtica. Digo sin tapujos lo que otra
gente no podría decir.
P.-
¿Insinúa que su look es muy de la
calle?
R.- Algunos lo pueden
ver muy normal. Es real, no me he inventado
nada. Otros dirán, uf, qué fuerte, cómo
viste, pero quien viste así va muy a gusto
y muy tranquilo por la
calle.
P.- La han llamado
vulgar. ¿En qué se basan?
R.-
Vicente Molina Foix me mete mucha caña. No
ha llegado a entender qué hay debajo de la
piel de la Terremoto. Me ha llamado
arapahóe, de todo.
P.-
Hizo usted un programa entero de Carta
Blanca. ¿Vaya lujo,
no?
R.- Tuve invitada a Mayra
Gómez Kemp, a Paco León, hice un homenaje
al Paralelo. Me gustaría recuperar la
revista, hacer una gran gala de homenaje a
toda la gente que ha hecho revista y ahora
está tirada por las calles y no tiene ni
qué comer. Es gente que ha hecho
evolucionar a este país desde la parodia en
escenarios como El Molino o Barcelona La
Nuit.
P.- Usted es como los
Reyes Magos. Ha estado en todas
partes.
R.- En Nochevieja
estuve en Berlín y siempre llevo mi kit de
Terremoto.
P.- ¿Lo suyo es
cantar?
R.- Mal, pero sí. Hago
versiones cambiando las letras y cuento
cosas entre canciones. Hice una de Madonna
en la que cuento que el mundo está lleno de
lolis, mujeres que luchan por el
estereotipo de mujer bella, estupenda. Mi
Loli no va al gimnasio, y si va luego se
mete una lata de fabada.
P.-
¿La televisión matará a la chica del
Flexas?
R.- Últimamente pongo
poco el pie en Mallorca, lo echo de menos.
Para la Terremoto de Alcorcón, la reina del
glamour de periferia, Mallorca fue
un descubrimiento. Cuando vives en Madrid,
Mallorca no existe, la tapa el hombre del
tiempo. Aunque en siete años este paraíso
ha sufrido un bajón
brutal.
P.- ¿Para vender un
lío a la prensa rosa, escogería a Matas o
al príncipe Felipe?
R.- Tiro
más al príncipe, pero me decidiría por
Felipe González.
P.- ¿Con
usted se ríe la gente?
R.- Sí,
mucho, porque hablo de cosas que le pasan a
todo el mundo. Es muy bonito hablar de los
yates, las fiestas, el lujo, Ibiza,
Marbella, pero hay gente que quiere oír
hablar del día a día, del precio de las
alcachofas en el mercado de Pedro
Garau.
P.- ¿Conoce a Pepa
Charro? ¿Sabe si está celosa?
R.-
Nos llevamos estupendamente. Nos
prestamos la ropa. Ella va para actriz de
cine y anda por el Flexas. Es una lucha
diferente.
P.- ¿No la fichan
en IB3?
R.- De momento no. Y
como aquí nadie te habla en mallorquín, no
puedo practicarlo. Me parece bien que
defiendan su lengua. A mí me gusta ser
forastera en Mallorca.
P.- ¿La
Terremoto remueve conciencias? ¿Le preocupa
algo?
R.- No tengo intención
crítica. Me preocupa que se acabe el filón,
que la gente se canse de oírte. Me subí
tarde al escenario y ahora no hay quien me
baje.
P.- ¿Puede llegar más
alto?
R.- Así está bien. Lo
más ha de ser dar las uvas en Nochevieja o
ir al festival de la Oti.