J. R. R.
PALMA.- Hace ahora algo
más de dos años el Ib-Salut decidió adaptar
a sus pacientes con dolor de espalda no
derivado de una enfemedad o lesión en la
zona (ese tipo inespecífico es el más
frecuente) el sistema de analgesia mediante
grapas inventado por la Funación
Kovacs. Hoy son 1.200 pacientes al año los
que se benefician de esta
terapia.
Health Policy, la
principal revista internacional de gestión
y política sanitaria, ha publicado
recientemente un estudio científico que
describe el proceso mediante el que la
Conselleria de Salud ha implantado esta
intervención neurorreflejoterápica (NRT) en
el Ib-Salut, los mecanismos de seguimiento
y control que ha establecido y los
satisfactorios resultados alcanzados. El
estudio está firmado por los doctores Josep
Corcoll, director de Planificación y
Financiación de la Conselleria, Jaume
Orfila, director general de Evaluación y
Acreditación; Luis Alegre, director
asistencial del Ib-Salut, y Pablo Tobajas,
médico de familia.
Para Health
Policy, el proceso seguido por las
autoridades sanitarias baleares en el caso
de la NRT es el modelo que debería seguirse
siempre para implantar cualquier innovación
sanitaria en la sanidad pública, y
especialmente en aquéllas terapias que
corresponden a tratamientos no
farmacológicos, como es el caso de estas
grapas que son quirúrgicas.
Según la
publicación, el proceso de adaptación es
uno de los pocos casos en los que la
investigación médica española ha cubierto
todas las etapas del proceso investigador,
desde el desarrollo de un tratamiento
innovador y su evaluación inicial hasta los
estudios necesarios para aportarlo de
manera habitual a los pacientes del sistema
público.
Es la primera ocasión en la
que esta publicación internacional,
recogiendo la actuación de la Conselleria
de Salud, pone la actuación de unas
autoridades sanitarias españolas en ese
campo como ejemplo en el ámbito
internacional de la sanidad.
El
modelo de I+D+i aplicado en el caso de la
intervención NRT se basa en dos fases; una
de evaluación y otra de implantación. En la
fase de evaluación se determinaron
sucesivamente cuatro aspectos de la nueva
tecnología: su seguridad, su eficacia
intrínseca, su efectividad y su eficiencia
(la relación entre el coste y los
resultados)
La fase de implantación
constó de varios pasos. Se establecieron
las condiciones en las que la nueva
tecnología debe aplicarse en la práctica
definiendo el tipo concreto de pacientes en
los que el nuevo tratamiento estaba
indicado, el cauce organizativo por el que
esos pacientes iban a ser seleccionados y
derivados, los requisitos que debían
cumplir los profesionales que lo aplicaran,
y los criterios de control de calidad.