ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
empresario Bartolomé Cursach consiguió
abrir su discoteca ilegal MegArena durante
el verano de 2003 gracias a que el jefe de
la Patrulla Verde de la Policía Local le
retiró una denuncia. Por este motivo y a
raíz de las informaciones de EL MUNDO/El
Día de Baleares que revelaron los hechos,
Antonio J. Mesquida fue relevado de su
puesto por la ex edil de Seguridad del
Ayuntamiento de Palma, Maite Jiménez. Sin
embargo fue sorprendentemente restituido en
el cargo varios meses después.
El
Hotel Neptuno, vecino de la sala de
fiestas, puso en conocimiento de Cort que
Cursach había inaugurado una gigantesca
discoteca en mayo de 2003 sin contar con
una sola licencia. Ni la de instalación ni
tampoco la definitiva, la de apertura y
funcionamiento.
La versión del
mando
En lugar de tramitar la
denuncia del establecimiento hotelero, el
oficial Antonio J. Mesquida la anuló. Tras
revelar los hechos este diario el mando
policial elaboró un informe a petición del
intendente jefe. En él admitió que había
dejado sin efecto la denuncia pero aseguró
que lo hizo por orden del entonces gerente
de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma,
Carlos Rullán, que según el propio policía
le transmitió la orden por teléfono, sin
dejar constancia de la misma por escrito.
La conversación entre ambos se produjo
entre el 18 y el 19 de junio de 2003 y la
denuncia fue interpuesta por los
responsables del Neptuno y depositada en el
Registro General de Cort el día 6 de ese
mismo mes.
Mesquida devolvió la
denuncia y ésta quedó sin efecto. Eso sí,
pegó sobre la misma antes de devolverla un
post-it en el que aclaraba de su
puño y letra que lo hacía «por orden del
gerente de Urbanismo». La policía no llegó
a personarse en el establecimiento
propiedad de Cursach durante todo el
verano. De esta manera, la macrosala de
fiestas pudo continuar funcionando durante
los meses de junio, julio, agosto y
septiembre de manera clandestina,
vulnerando la ley y sin inspecciones
policiales.
Antes de llegar esta
denuncia a manos de Cort, ya se habían
interpuesto por particulares unas 400 al
complejo del Grupo Cursach por vulnerar la
normativa de ruidos. Lo cual hizo que la
Policía Local acudiera al lugar en 37
ocasiones. Hasta entonces, las inspecciones
se llevaron a cabo en la sala MegaPark, que
se encuentra al aire libre. La del 6 de
junio era la primera en la que se alertaba
de que en el sótano del MegaPark estaba
funcionando una macrodiscoteca sin permiso
de ningún tipo. Pero es que el nombre de
Antonio J. Mesquida ya apareció previamente
en relación con las discotecas de Cursach
en la Playa de Palma. En estas mismas
páginas se reprodujo un informe firmado por
él el 13 de mayo de 2003 en el que
certificaba que la macrodiscoteca MegaPark
de la Playa de Palma era en realidad un
«restaurante con amenización musical
complementaria».
Informe a
medida
Curiosamente el único
permiso de que disponía entonces el
MegaPark -la sala de fiestas al aire libre
que se levanta encima del MegArena- era la
de «restaurante con amenización musical
complementaria». Mesquida lleva ya un
cuarto de siglo trabajando en la Policía
Local de Palma y desde 1995 ha estado al
frente de la Patrulla Verde. A pesar de
haber reconocido él mismo que favoreció a
un empresario concreto para que mantuviera
abierto un establecimiento ilegal, ha
seguido siendo el máximo responsable de la
Patrulla Verde de la Policía Local de
Palma.
Una posición que le ha
permitido cobrarse su particular
vendetta contra el director del
periódico que ha contado sus escándalos
durante los últimos años y que no volverá a
ocupar tras materializar su vengaza
saltándose las normas.