ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
concejal de Seguridad de Cort destituyó
ayer al jefe de la Patrulla Verde de la
Policía Local que se vengó de EL MUNDO/El
Día de Baleares ordenando a un celador
entrar e inspeccionar el domicilio de su
director saltándose las normas internas.
Álvaro Gijón acordó relevar de su puesto a
Antonio J. Mesquida e incoarle un
expediente sancionador por falta grave.
Asimismo le ha asignado un nuevo destino:
Son Gotleu.
El motivo que ha llevado
a Gijón a relevar a este histórico sargento
tuvo lugar a primera hora de la mañana del
pasado jueves. Curiosamente el mismo día en
que este periódico publicaba que Mesquida
era uno de los mandos policiales a los que
un compañero suyo, el inspector Llompart,
acusaba de comer y beber gratis en los
locales que inspecciona. El hasta ahora
máximo responsable de la unidad encargada
de vigilar, entre otros establecimientos,
las discotecas, los restaurantes, los bares
o los clubs de alterne de Palma, adoptó la
decisión de mandar a un celador al
domicilio de Eduardo Inda sin informar a
sus superiores.
Mesquida no consultó
ni al comisario Joan Mut ni al concejal de
Seguridad, trámites que debía haber
cubierto teniendo en cuenta que la Policía
Local es un Cuerpo jerarquizado. La orden
la efectuó por teléfono, obviando que las
normas internas aconsejan tramitar las
directrices por escrito salvo que se trate
de una situación excepcional. Pero es que,
además, el sargento llamó al Área de
Disciplina Urbanística de Cort estando de
vacaciones y sin que la Patrulla Verde
tenga entre sus estrictas competencias la
detección de posibles irregularidades
urbanísticas de viviendas particulares.
De hecho, el cometido habitual de la
unidad dirigida hasta ahora por Antonio J.
Mesquida se centra en inspeccionar las
distintas actividades que se desarrollan en
Palma, con especial incidencia en aquellas
que suelen ocasionar molestias a los
vecinos. Prueba de ello es que la Patrulla
Verde es la encargada de vigilar todas y
cada una de las discotecas de Bartolomé
Cursach, a las que especialmente en la
Playa de Palma, ha venido
protegiendo.
El 'gratis
total'
La airada reacción de
Mesquida contra Eduardo Inda se produce de
manera paralela a que este periódico
publicase la confesión del inspector Juan
Llompart. Este mando policial asegura que
en el seno de la Policía Local es habitual
comer y beber sin pagar en los
establecimientos que se vigilan.
Esta práctica le costó a Llompart
una sanción de seis meses de empleo y
sueldo y no está dispuesto a ser el único
alto cargo policial al que se le castiga
por incurrir en esta corruptela. En este
sentido Llompart ha ido mucho más allá y ha
puesto en manos de un juzgado, el de
Primera Instancia número 9 de Palma, una
lista de nombres y apellidos que, siempre
según él, han venido recibiendo prebendas
de los locales que están obligados a
inspeccionar. «Compartieron los mismos
beneficios que yo el mayor Bauzà, el mayor
Brull, el mayor Aloy, el inspector Rigo, el
inspector Bergas, el sargento Montserrat,
el sargento López, el sargento Roca...»,
prosigue el acusador. «En definitiva, todos
los policías que prestaron servicio en la
Playa de Palma hasta 1996».
Esta
lista ya la puso Llompart en manos del ex
alcalde popular de Palma Joan Fageda
en 2001 a través de una carta en la que le
exigía que sancionara a todos sus
compañeros porque, de lo contrario, le
advertía que incurriría en un delito de
prevaricación. Fageda obvió la pretensión
de Llompart. Y ahora el mando policial ha
resucitado su reivindicación al interponer
una demanda contra EL MUNDO.