PALMA.- El suplemento El Cultural de
este periódico publicó el jueves una
entrevista con el escritor Agustín
Fernández Mallo después de elegir su
novela, Nocilla Dream, como una de
las diez mejores editadas en 2006. Al
reconocimiento se une el de la revista
Quimera que la ha calificado, directamente,
como «la mejor del año».
El nuevo
columnista de EL MUNDO/ El Día de Baleares
opina en la entrevista concedida a El
Cultural que «gran parte de lo que se edita
en España es demasiado convencional». ¿El
secreto de la diferenciación? «Yo con
Nocilla Dream he ido a tumba
abierta».
El físico y poeta confiesa
su escasa querencia por el género de la
novela. «He leído muy poca narrativa, así
que me he guiado por el instinto, un
instinto que bebe de Borges y de
Wittgenstein, pero también del cine, de las
ciencias y del arte conceptual»,
explica.
Verse encumbrado por los
entendidos no le hace perder la perspectiva
sobre esa profesión. «En España hay
críticos y críticos, algunos excelentes,
pero la mayoría sigue manejando referencias
de hace al menos cincuenta años para juzgar
libros de hoy».
Las historias de
Nocilla Dream (Editorial Candaya) se
unen con una trama metafórica: los
desiertos de distintos puntos del mundo en
las que transcurren. Escogió estos
escenarios porque son «lugares limítrofes,
de fronteras, a caballo entre la vida y la
muerte». Lo mismo les ocurre a sus
personajes: bordean los límites de lo
asocial, pero se caracterizan por sus actos
artísticos. Son los rebeldes del siglo XXI,
están «desdibujados», inmersos en
situaciones extrañas y envueltos por el
halo onírico del cine de David Lynch. El
tono de la narración es «neutro y
objetivo», cercano al informe, transitando
las aceras del documental y la ficción.