PALMA.- Carlos Delgado recibió la
«enhorabuena» de parte de sus jefes de
filas, Jaume Matas y José María Rodríguez,
tras el discurso que pronunció en la cena
de Navidad del PP. Nada más lejos del «no
has estado fino» que, según el diario
sensacionalista Última Hora que controla
Pedro Serra, le habría espetado el jefe del
Ejecutivo autonómico al alcalde tras su
intervención.
Igualmente, y pese a
que Última Hora aseguraba en su edición del
sábado que el discruso del dirigente
popular de Calvià había causado «repulsa»
entre sus correligionarios, lo cierto es
que el speech del primer edil fue
ampliamente ovacionado y generó tantos
aplausos como el discurso de sus compañeros
de partido, incluido el propio
Matas.
En su alocución, el alcalde
criticó duramente a sus adversarios
políticos, especialmente a «algunos»
miembros del PSOE de Calvià, de quienes
dijo que representan el lado más repugnante
del socialismo balear. Concretamente, y
según ha puntualizado en varias ocasiones,
el alcalde especificó que esas palabras
hacían referencia al portavoz del PSOE
calvianer y candidato a la alcaldía en
2007, Antoni Manchado, y al secretario
general, Francisco Cano. Delgado defendió
su descalificación arguyendo que
precisamente ellos se dedican
constantemente a injuriarile y calumniarle
en los medios de comunicación. Y que
también le han injuriado públicamente en
muchas ocasiones.
Precisamente
Manchado volvió a insistir ayer en las
páginas de UH que pedirá a la Fiscalía que
investigue las decisiones urbanísticas del
Ayuntamiento de Calvià quen preside
Delgado. Una amenaza que se ha repetido ya
en diversas ocasiones y ante el cual
Delgado replicó: «que deje ya de hacer el
mismo anuncio en los medios para buscar
titulares en mi contra y que vaya a la
Fiscalía de una vez por todas con lo que
crea oportuno». Como ya hizo, recordó
Delgado, en el caso de Nova Santa Ponça,
donde la Fiscalía archivó sus denuncias por
infundadas en tiempo récord: 20 días.
La información publicada por el
periódico de Serra se suma a la ya evidente
campaña que el editor emprendió contra
Delgado después de que éste abordara el
pelotazo urbanístico de Son Massot en el
que la familia del editor tenía intereses.