El sky line de Palma, aunque los
distintos planes de ordenación lo han
abocado a un perfil de diente de sierra, no
supera por lo general las ocho alturas, y
los edificios mas elevados repartidos a lo
largo de la ciudad son muy escasos. De esta
forma, exceptuando la Catedral, no existe
ninguno en todo el casco antiguo, y fuera
del perímetro de las avenidas cabe reseñar
únicamente las torres de la plaza de
Madrid, Hornabeque, Alemania-General Riera,
polígono de Levante, Portitxol y Asima. Por
supuesto ningún edificio de estas
características se halla ubicado en la
fachada marítima de Palma, es decir entre
el Baluard de Sant Pere y el de Porta del
Camp, exceptuando el edificio de GESA, el
único que desde hace años rompe aquel
armonioso perfil. Y esta observación, que
es incuestionable, forma parte precisamente
uno de los argumentos aportados por el
Fomento del Turismo abogando para que el
antiguo edificio de la eléctrica que ahora
quiere proteger el Consell sea
definitivamente derribado para dar
definitivamente paso al tan necesario
palacio de Congresos.
El Fomento, al
igual que el Govern, Cort, asociaciones de
hoteleros, comerciantes, y la Federación de
Asociaciones de Vecinos, presentó un pliego
de alegaciones contra la decisión de
proteger el edificio de Gesa alegando que
restará valor arquitectónico, paisajístico
y estético a la actuación integral ya que
por sus dimensiones, por su excesiva altura
y por sus características arquitectónicas
se encuentra fuera de escala y de estética
dentro de la ordenación de la fachada
marítima, y para ello basta comprobar su
actual impacto desde el acceso a la ciudad
por mar y por carretera desde el
aeropuerto.
Es mas, considera
también el Fomento, muy acertadamente, que
la misma institución que quiere proteger la
antigua sede de Gesa, el Consell, hoy
prohibiría construir un inmueble de las
mismas características en cualquier lugar
de Mallorca ya que si se pretendiera
construir un edificio como éste
probablemente no sería autorizado y
conllevaría la repulsa de las mismas
instituciones y organismos que pretenden su
mantenimiento. Dicho de otro modo:
incoherencia total.
El edificio de
GESA, además de todos cuantos consideran
innecesario su mantenimiento, no está
recogido en la Guía de Arquitectura de
Palma redactado por arquitectos,
historiadores y catedráticos de la UIB y
tampoco según el Patronato de la Ciudad
Antigua de Palma no merece ser protegido. A
favor de su mantenimiento solo pues, y por
razones políticas, los partidos de
izquierda, un Colegio de Arquitectos que se
contradice a si mismo y los técnicos de la
Comisión del Patrimonio del Consell, en
quienes se residencia ahora la decisión
final. Pero puesto que a esta comisión le
abocan tanta responsabilidad, no estaría de
más que se diera a conocer ahora quienes la
forman para que así nos hiciéramos una idea
cabal de sus capacidades y criterios para
tomar una decisión tan trascendente para
toda la ciudad. Y para saber también
llegado el caso a quien exigir
responsabilidades, claro está.