M. C.
MAÓ/MAHÓN.- No hay «indicio
racional alguno» para pensar que las Islas
Baleares sean una nueva ruta de entrada
irregular de inmigrantes a España. Es lo
que cree el Gobierno tras que a finales de
septiembre llegara a Binisafúller, en Sant
Lluís una patera, la primera de las Islas
Baleares. El Ejecutivo estatal considera
que en caso de que se pudiera concluir el
origen norteafricano de la embarcación,
«todo hace suponer que se trataría de un
caso aislado».
Aun así, tras la
llegada de la patera, el Gobierno ordenó a
la Comandancia de la Guardia Civil de las
Islas y a la Jefatura Superior de Policía,
incrementar los operativos durante los días
posteriores a la localización de la
embarcación. Todo con el fin de «descartar
otros intentos de llegada al territorio
español" y para procede a la
"identificación y detención de sus
posibles ocupantes».
Ahora, vigilan
las costas menorquinas los «operativos
normales» de vigilancia costera, marítima y
aérea establecidos por la Comandancia de la
Guardia Civil de las Islas y de la Jefatura
Superior de Policía. Así lo asegura el
Gobierno en una respuesta parlamentaria a
una pregunta del diputado de Convergencia i
Unió (CiU) en el Congreso, Carles
Campuzano.
Los hechos se remontan al
31 de septiembre cuando a las 6.30, en una
ronda rutinaria, la Policía Local de Sant
Lluís se percató de la existencia de la
embarcación. Estaba atrapada entre las
rocas, en una de las calas del municipio.
Los agentes encontraron la barca sin
tripulación aunque hallaron numerosos
objetos como restos de pan, botellas de
agua etiquetadas en árabe y fruta fresca
además de tres trajes de agua. La Guardia
Civil encontró también un medicamento con
un prospecto escrito en lengua árabe y
garrafas de combustible vacías.
Pocas
horas después, a mediodía, la Guardia Civil
detuvo a tres hombres, de entre 25 y 35
años, cuando intentaban embarcar en un
buque con destino Barcelona. Los tres iban
indocumentados y sobre uno de ellos pesaba
una orden de expulsión tramitada desde
Logroño por haber entrado ilegalmente en
España.
A pesar de que aquel día
todo cuadraba, la Policía no pudo confirmar
que los detenidos fueran los tripulantes de
la embarcación. Y es que los tres
aseguraron haber llegado a Menorca una
semana antes del hallazgo de la presunta
patera en un barco normal, como cualquier
otro pasajero. Si dicen la verdad o no es
difícilmente comprobable. Las huellas de la
barca no han podido ser identificadas.