«Ellos solos, con estos comportamientos,
quedan en evidencia demostrando lo que son:
una minoría radical-catalanista
antidemocrática, que no representa a nadie
en Mallorca». Con estas palabras comentaba
ayer Jorge Campos, los acontecimientos en
la Plaza de España, donde él y otros de los
que acudieron al acto -prensa incluida-
fueron abucheados, escupidos e
insultados.
«Los grandes partidos, PP
y PSOE, no deberían ceder ante las
pretensiones de estos grupos ni impregnarse
de su mensaje nacionalista en los ámbitos
educativos y sociales, intentándolo vender
como 'más moderado', porque, en definitiva,
sólo persiguen la confrontación entre los
ciudadanos. Las cesiones que se han ido
haciendo están llevando a que estas
minorías catalanistas cada vez sean más
agresivas, exigiendo cada vez más, en
perjuicio de la mayoría». añadió Campos,
que tuvo que salir de la Plaza de España
protegido por la Policía.
La algarada
catalanista no quedó ayer socialmente
impune. Pese a que los alborotadores fueron
muchos, los que no resignaron a oír las
consignas catalanistas no fueron pocos,
aunque no habían acudido a la Plaz de
España organizadamante, sino a título
individual.
El Cuerpo Nacional de
Policía actuó con gran tacto durante todo
el conflicto. Hubo controles en las
entradas de la plaza y algunos jóvenes
fueron invitados a abandonar el lugar,
sobre todo si llevaban banderas con
mástiles que pudieran ser usados como
palos. El control no fue exhautivo porque
pasaron 200 alboradores. En todo momento la
policía actuó con firmeza pero con
cuidado.