JUAN RIERA ROCA
PALMA.- La
vieja Mallorca mostró ayer su cara
más terrible. Dos centenares de jóvenes
independentistas invadieron la Ofrenda
Floral que cada año organiza el
Ayuntamiento de Palma con motivo de la
Festa de l'Estendard y abuchearon,
insultaron y escupieron a las autoridades
municipales, con tanto ímpetu que los
antidisturbios tuvieron que evitar que
saltaran el cordón policial y la cosa
llegara a más.
Los alborotadores
venían de la manifestación independentista,
desde la Plaza de los Patines. Allí, los
organizadores habían advertido a quienes
tuvieran intención de pasarse por la
Plaza de España, que «sabemos de buenas
fuentes que al PP le interesa que haya
violencia, de modo que sed prudentes y no
aceptéis provocaciones».
O no fueron
prudentes o las provocaciones (unas docenas
de ciudadanos, muchos de ellos cierta edad,
que habían acudido a ver la Ofrenda) fueron
inaceptables, porque a los alborotadores
independentistas no hubo que insistirles
mucho para que montaran el follón. La cosa
comenzó con una guerra de banderas,
separados ambos bandos por un pasillo
policial.
Dos bandos y un
pasillo
Mientras esperaban el
cortejo de la corporación municipal que
venía desde la Iglesia de San Miguel de
rezar la salve a la Mare de Deu de la
Salut, los independentistas comenzaron
con los insultos y a ondear banderas
catalanas, concentrados junto a las
oficinas de un banco, al Oeste de la Plaza
España.
Al otro lado, pegados a un
fast food, al Este, comenzaron
reunirse mallorquines y mallorquinas
normales, que habían acudido al
lugar a ver la Ofrenda y a participar en la
verbena que se organiza cada año con motivo
de la fecha. Del lado independentista,
banderas de Cataluña; del mallorquín,
banderas de Mallorca.
La tensión
aumentó cuando entró la corporación,
encabezada por la alcaldesa Catalina Cirer
y con José María Rodríguez, conseller de
Interior. Los manifestantes cambiaron sus
insultos por increpaciones alusivas al
caso Andratx: «Fascistas»,
«corruptos» e «hijos de puta», fueron los
más frecuentes. La cosa se calmó mientras
se producía la ofrenda de las entidades
sociales que habían acudido al lugar a tal
efecto.
Los antidisturbios
actúan
Pero cuando la corporación
municipal volvió a recorrer el pasillo, y
sobre todo cuando pasó la alcaldesa, los
independentistas aumentaron el tono de los
insultos y empujaron el cordón de segurida,
de modo que la Policía que tuvo que
emplearse para contenerlos. Los
antidisturbios llegaron a colocarse los
casos y prepararse para actuaciones más
complejas, pero tras unos minutos se dio
orden de relajarse y quitarse las
protecciones.
Al otro lado, los
mallorquines y mallorquinas normales
tampoco se aguantaban y -aunque sin
violencia física- respondieron durante todo
el altercado a los insultos, proclamando
además vivas a España, a Mallorca y a
Baleares. El atentado de la ETA en Madrid
pesaba como una sombra sobre el escenario:
el grito de «¡asesinos!» y «¡no romperéis
la unidad de España!» fueron coreados con
fuerza hacia las filas catalanistas.