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  Domingo, 31 de diciembre de 2006 Actualizado a las 02:16
 

EL CUADERNO DE PEDRO PAN / FERNANDO MERINO
Dos locales de jazz y un político con intenciones huecas


Acabar el año en domingo es obvio que encomienda al siguiente empezar la semana al completo, un estreno de calendario que en el lado bueno tiene recibir las campanadas eliminado el muermo ese de los lunes, que deberá esperar cuestión de días para hacerse notar de nuevo. Este cuaderno no se cae del 2006 por cuestión de horas, y también por cuestión de horas escribo sobre el Blue Jazz Club Saratoga en este 2006. Sheela Gathright estaba allí.

Se nos va el 2006 dejando el rastro de dos nuevos locales abiertos para dar acogida a la música en vivo, el jazz preferentemente. Me llama la atención que desde la página en la red de Blue Jazz Club se explicite su unión a otras iniciativas «como el Jazz Voyeur Fest en una apuesta clara por un estilo de música, el jazz, que cada vez tiene más incondicionales en Mallorca». Lo digo porque sabido es que el Jazz Voyeur es un proyecto global, que también contempla un local de música en vivo, abierto a pocos metros del Saratoga.

Filosofía de buen colega justificada ampliamente por ser cuestión de sobrevivir estos dos locales que se complementan. Ahora de lo que se trata es de afianzarnos el gesto de moverse y plantarnos en un ambiente de esas características. Me gusta especialmente Jazz Voyeur Club, porque ha sabido mantener el clima que tan buenos momentos nos procuró el pasado inmediato, cuando en la bahía se vivían noches que merece la pena recuperar.

La séptima planta del Hotel Saratoga no solamente tiene vistas a la bahía sino que más o menos triplica el aforo del Jazz Yoyeur Club. Las citas son los jueves y viernes a las 23 horas y se puede cenar a partiir de las nueve de la noche. Sin embargo su ambiente sobradamente cool a mí, particularmente, no me va. Buena parte de quienes desfilan por su escenario también han acudido al Jazz Voyeur, y la percepción es bien distinta. Es la principal diferencia entre ambos locales, pero los dos son igualmente necesarios.

Esta semana Miquel Nadal, como candidato de UM a la alcaldía de Palma, proponía recuperar el antiguo Festival de Jazz de Palma y además impulsar un gran festival cinematográfico. Suena bien... si no fuera porque el Consell de Mallorca tiene las competencias de Cultura, y Nadal es actualmente su vicepresidente, institución que conviene recordar no se ha distinguido precisamente por dar un apoyo decidido al Jazz Voyeur Festival, que ya existe y por lo tanto no hace falta 'recuperarlo', y tampoco al agónico Europfilm que era el embrión de un 'gran festival cinematográfico', y desde luego a pesar de su modesto presupuesto (por falta de apoyo) es, sin duda, la convocatoria que mayor resonancia social ha tenido.

Bienvenida la buena intención de Miquel Nadal, aunque suena a hueco, y ojalá me equivoque. El jazz y el cine necesitan apoyo.

«¿Quién ha pasado por el Saratoga, además de Sheela?». Toma nota, Lou: Perikàs Jazz Reunion, Daniel Roth Quartet, Apache Band, Luis Depestre Quartet, Ruben Andreu Quartet, Palma Jazz Quartet, Manfred Kullmann Trío...

 
   
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