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  Viernes, 29 de diciembre de 2006 Actualizado a las 01:21
 

PALMA / Urbanismo
La Federación de Vecinos de Palma también le exige a Munar que no proteja el edificio de Gesa

Asegura que el Consell actúa de forma «arbitraria, contradictoria y que atenta contra la seguridad jurídica» si no derriba esta construcción - «Es un edificio sin apenas historia ni significado cultural para la mayoría de los ciudadanos», alegan

  A D E M A S
 El Consell tiene de plazo hasta junio para dictar sentencia
 EL MUNDO OPINA Todos a una
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INDALECIO RIBELLES

PALMA.- A falta de 24 horas para que concluya el plazo para la presentación de alegaciones en el expediente incoado por el Consell de Mallorca para la protección del edificio de Gesa, continua el goteo incesante de recursos en contra de esta posibilidad.

Los últimos en mostrar su rechazo al informe favorable de los técnicos del Consell son los colectivos integrados en la Federación palmesana de Entidades Ciudadanas (Fepae) que ayer hizo público su recurso en contra de la preservación de la mole de cemento y cristal de primera línea de la Fachada Marítima de la capital. Su informe fue acompañado por otro presentado por una asociación vecinal de residentes en calle Foners, próximos a esta edificación, y que en la misma línea que Fepae exigen el derribo de esta construcción. Según consta en el escrito remitido a la institución insular por la presidenta de Fepae, Soledad Sarabia, el edificio central de Gesa «no encaja, ni en la definición, ni en las finalidades propias de un catálogo de protección riguroso», señala.

Esta federación de colectivos vecinales, mayoritaria en la capital balear, argumenta para ello que «sus valores arquitectónicos no son especialmente singulares, que el edificio ha sufrido alteraciones respecto al proyecto original, en especial, su altura máxima diseñada y creemos honestamente que no tiene apenas historia, ni significado cultural para la mayoría de los ciudadanos de Palma». En segundo lugar, sobre la incidencia o repercusión de la declaración de Bien Catalogado aseguran que «se traducirá en un nuevo y considerable retraso para la ciudad en el proyecto de reparcelación y reurbanización del sector de Llevant». Como publicó este diario esta semana, la catalogación del edificio de Gesa supondrá, como mínimo, un retraso de un año en el inicio de los trabajos del Palacio de Congresos de Palma que Cort y Govern ubicarán en el solar colindante de la sede de la eléctrica.

«Su protección es arbitraria, contradictoria y atenta contra el principio de seguridad jurídica», abundan por la alteración que supondrá en la legalidad urbanística vigente. Entre la batería de repercusiones que tendría la preservación de este edificio que el planeamiento urbanístico vigente ordena derribar por el impacto que ocasionan sus once plantas en el litoral palmesano, en el recurso de Fepae se señala que imposibilitará la ampliación de la calle Joan Maragall. «Una calzada que el proyecto de rediseño urbanístico de este área diseñado por el urbanista Joan Busquets prevé ensanchar e imposibilitará la creación de los llamados corredores visuales que tanto han alabado todos los agentes sociales y económicos locales del Plan Especial». La Fepae aglutina a entidades vecinales y a toda clase de colectivos sociales y es junto a la histórica Federación de Asociaciones de Vecinos, hoy en franco declive asociativo, los portavoces del movimiento vecinal.

El 'Monumento' de Munar

Desde la Fepae se asevera que la forma de actuar del Consell «en todo este proceso ha creado una gran confusión entre la ciudadanía al proponer la conservación de un edificio nunca protegido, ni valorado social y culturalmente, como ha constatado todo el proceso urbanístico de modificación del Plan General Urbanístico de la capital balear y la propia reparcelación de la Fachada Marítima».

Como indican en su informe, la conservación de esta edificación «es inadecuada para el desarrollo urbano del sector de una de las zonas más importantes para la ciudad, y ahora, pasa a ser considerado por el Consell a través de sus técnicos, como Monumento», afirman. Un cambio de criterios por la administración insular que hasta junio había apoyado su derribo y que obedece, como ya reveló el propietario del edificio de Gesa, la empresa Núñez y Navarro, a una operación de castigo de Maria Antònia Munar contra esta entidad por llevarla a los tribunales por la polémica venta de Can Domenge.

 
   
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