INDALECIO RIBELLES
PALMA.-
A falta de 24 horas para que concluya el
plazo para la presentación de alegaciones
en el expediente incoado por el Consell de
Mallorca para la protección del edificio de
Gesa, continua el goteo incesante de
recursos en contra de esta posibilidad.
Los últimos en mostrar su rechazo al
informe favorable de los técnicos del
Consell son los colectivos integrados en la
Federación palmesana de Entidades
Ciudadanas (Fepae) que ayer hizo público su
recurso en contra de la preservación de la
mole de cemento y cristal de primera línea
de la Fachada Marítima de la capital. Su
informe fue acompañado por otro presentado
por una asociación vecinal de residentes en
calle Foners, próximos a esta edificación,
y que en la misma línea que Fepae exigen el
derribo de esta construcción. Según consta
en el escrito remitido a la institución
insular por la presidenta de Fepae, Soledad
Sarabia, el edificio central de Gesa «no
encaja, ni en la definición, ni en las
finalidades propias de un catálogo de
protección riguroso», señala.
Esta
federación de colectivos vecinales,
mayoritaria en la capital balear, argumenta
para ello que «sus valores arquitectónicos
no son especialmente singulares, que el
edificio ha sufrido alteraciones respecto
al proyecto original, en especial, su
altura máxima diseñada y creemos
honestamente que no tiene apenas historia,
ni significado cultural para la mayoría de
los ciudadanos de Palma». En segundo lugar,
sobre la incidencia o repercusión de la
declaración de Bien Catalogado aseguran que
«se traducirá en un nuevo y considerable
retraso para la ciudad en el proyecto de
reparcelación y reurbanización del sector
de Llevant». Como publicó este diario esta
semana, la catalogación del edificio de
Gesa supondrá, como mínimo, un retraso de
un año en el inicio de los trabajos del
Palacio de Congresos de Palma que Cort y
Govern ubicarán en el solar colindante de
la sede de la eléctrica.
«Su
protección es arbitraria, contradictoria y
atenta contra el principio de seguridad
jurídica», abundan por la alteración que
supondrá en la legalidad urbanística
vigente. Entre la batería de repercusiones
que tendría la preservación de este
edificio que el planeamiento urbanístico
vigente ordena derribar por el impacto que
ocasionan sus once plantas en el litoral
palmesano, en el recurso de Fepae se señala
que imposibilitará la ampliación de la
calle Joan Maragall. «Una calzada que el
proyecto de rediseño urbanístico de este
área diseñado por el urbanista Joan
Busquets prevé ensanchar e imposibilitará
la creación de los llamados corredores
visuales que tanto han alabado todos los
agentes sociales y económicos locales del
Plan Especial». La Fepae aglutina a
entidades vecinales y a toda clase de
colectivos sociales y es junto a la
histórica Federación de Asociaciones de
Vecinos, hoy en franco declive asociativo,
los portavoces del movimiento vecinal.
El 'Monumento' de
Munar
Desde la Fepae se asevera
que la forma de actuar del Consell «en todo
este proceso ha creado una gran confusión
entre la ciudadanía al proponer la
conservación de un edificio nunca
protegido, ni valorado social y
culturalmente, como ha constatado todo el
proceso urbanístico de modificación del
Plan General Urbanístico de la capital
balear y la propia reparcelación de la
Fachada Marítima».
Como indican en
su informe, la conservación de esta
edificación «es inadecuada para el
desarrollo urbano del sector de una de las
zonas más importantes para la ciudad, y
ahora, pasa a ser considerado por el
Consell a través de sus técnicos, como
Monumento», afirman. Un cambio de criterios
por la administración insular que hasta
junio había apoyado su derribo y que
obedece, como ya reveló el propietario del
edificio de Gesa, la empresa Núñez y
Navarro, a una operación de castigo de
Maria Antònia Munar contra esta entidad por
llevarla a los tribunales por la polémica
venta de Can Domenge.