LOURDES REYNÉS
PALMA.-A la espera
de las pruebas calígrafas correspondientes,
las líneas de investigación se inclinan por
un posible suicidio del matrimonio formado
por Joana Llull Zarallo de 56 años y
Antonio Llodrá Mayol de 62. Al parecer, la
pareja dejó una carta póstuma a sus hijos
en la que ambos se despedían y detallaba
los motivos que les indujeron a quitarse
conjuntamente la vida. La misiva fue
encontrada en un lugar visible dentro del
domicilio que ambos compartían en la calle
San Roque de Manacor. Un dato que descarta
en un principio que el móvil de estas
trágicas muertes hubiera sido un crimen.
Las razones por las que la pareja
podría haber decidido poner fin a sus vidas
son aún confusas, aunque todo indica que
era un hecho esperado ya que podrían
haberlo intentado antes, según señalaron
fuentes de la investigación. Algunas
informaciones al respecto apuntan a que la
mujer, Joana Llull, padecía una
discapacidad física que le impedía moverse
con facilidad y llevar una vida normal, por
lo que su marido, Antonio Llodrá, le habría
ayudado a quitarse la vida antes de hacerlo
él, quien parece ser sufría una fuerte
depresión.
«Modus
operandi»
El cadáver calcinado de
la mujer se encontró dentro del coche
mientras que el cuerpo de su esposo fue
hallado a escasos metros del vehículo en
una finca de su propiedad próxima a la
cantera de Sa Muntera en el camino viejo de
San Llorenç.
Hasta allí se
desplazaron en la noche del miércoles
efectivos del parque de bomberos de Manacor
y miembros de la policía alertados por
Gabriel Miquel, un vecino de la zona, que
advirtió del fuego creyendo en un principio
que se trataba de un grave accidente de
tráfico. Sin embargo, minutos después se
confirmaba el trágico suceso al hallar
calcinados los cuerpos de las dos víctimas.
Motivo que obligó a la Policía Nacional a
hacerse cargo del suceso y precintar la
zona en busca de pruebas que esclarecieran
lo acontecido, ordenando a los bomberos a
no extinguir el fuego por si pudiera
existir algún indicio de criminalidad.
El modus operandi, que en
este caso en particular puede resultar un
tanto dramático, es bastante común en casos
límites y desesperados según manifestó
Miquel Munar, médico psiquiatra y director
del centro psicogeriátrico del Hospital
psiquiátrico de Palma.
«Aunque
parezca incomprensible por la lógica, hay
que entender que en una situación límite y
desesperada no existe la lógica ni la
normalidad», apuntó Miquel Munar, quien
matizó que los suicidios de este tipo
suelen ser llamadas de atención o de
recriminación social hacia los propios
problemas que atraviesan estas personas que
acaban quitándose la vida de una forma muy
dramática.
Ese fue quizá el caso de
este matrimonio de Manacor que decidió
poner fin a sus vidas de una manera tan
escalofriante, prendiéndose fuego con un
material de tipo inflamable en el interior
de su coche, aparcado en las inmediaciones
de su finca.