J. R. R.
PALMA.- La escala más
utilizada internacionalmente para medir la
calidad de vida relacionada con la salud
(EuroQol, o EQ-5D), no es válida en los
pacientes con dolor de espalda, según
revela el primer estudio internacional que
evalúa en pacientes con lumbalgia la
validez de esta herramienta.
Ésta es
uno de los resultados de un estudio que ha
realizado el equipo científico de la
Fundación Kovacs y que analiza el que hasta
ahora era la referencia para asignar los
recursos sanitarios. El estudio ha sido
publicado por Quality of Life
Research, principal revista científica
en ese ámbito.
El estudio ha sido
realizado por la Red Española de
Investigadores en Dolencias de la Espalda,
y financiado por la Fundación Kovacs. Han
participado médicos de la Fundación, del
Servicio de Traumatología de Son Dureta y
de diferentes centros de Salud de Baleares
y otras siete CCAA.
El estudio
demuestra que esta escala no debe usarse
con verdaderos pacientes, lo que supone una
auténtica revolución que obliga a
reinterpretar la valoración de diversos
tratamientos y tendrá importantes
repercusiones prácticas en cómo en el
futuro se planifiquen estudios
sanitarios.
La escala EuroQol (o
EQ-5D) es el instrumento más usado para
realizar estudios enfocados a comparar el
efecto de distintos tratamientos sobre la
calidad de vida, estimar sus implicaciones
económicas, y definir las prioridades para
asignar los recursos sanitarios.
Sin
embargo, el primer estudio que se ha
realizado en pacientes con lumbalgia
demuestra que sus resultados no son válidos
en ellos, por lo que su uso ha llevado a
sobre o infravalorar el efecto de los
tratamientos evaluados y deberán revisarse
las conclusiones de los estudios que han
usado esta metodología.
Criterios
inexactos
El estudio concluye que
«la escala no debería usarse para estimar
la calidad de vida de los pacientes, pues
se ha desarrollado basándose en las
valoraciones que la población general ha
hecho al imaginar cuánto afectaría a su
vida padecer las limitaciones que imponen
distintos estados».
Se ha hecho en
cinco ámbitos (movilidad, capacidad de
autocuidado, actividades habituales, dolor
/discapacidad y ansiedad / depresión).
Algunos datos previos sugerían que esas
estimaciones, basadas en la imaginación de
la población no coincidían con la verdadera
calidad de vida percibida».
Este
estudio confirma que tampoco coinciden en
pacientes españoles con dolor lumbar, y
que, de hecho, esta escala no debería
usarse con enfermos de ningún tipo, pues
sus resultados -basados en la imaginación
de la población general- no coinciden con
la calidad de vida de verdaderos pacientes.
El uso de esta herramienta se ha
extendido ampliamente para comparar el
efecto de diferentes intervenciones
sanitarias, e incluso para determinar el
tipo de intervenciones enfocadas a
distintas enfermedades a la que resultaba
socialmente más rentable destinar los
recursos sanitarios.
La escala se ha
desarrollado para poder calcular una unidad
de referencia, los «años con plena calidad
de vida» ( QALYs, de sus siglas en inglés),
que supuestamente permitía comparar el
efecto que iban a suponer intervenciones
sanitarias diferentes sobre
enfermedades.
Durante años el coste
comparativo por QALY ha sido la referencia
que en muchos países se ha usado para
establecer las prioridades de las
inversiones sanitarias. Según Javier
Zamora,del Ramón y Cajal y primer autor del
estudio, «los resultados de la escala no se
ajustan a la calidad de vida».