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  Martes, 19 de diciembre de 2006 Actualizado a las 01:31
 

El Thyssen revisa su colección con la mirada de artistas vivos


CRISTINA GUERRERO

MADRID.- El Museo Thyssen-Bornemisza inaugura hoy una nueva serie de exposiciones de carácter anual: un destacado artista vivo, español o de otros países, realiza un selección de los propios fondos que posee la pinacoteca.

El encargado de abrir este «proyecto experimental», como el propio Guillermo Solana, conservador jefe del museo, explicó ayer, es el israelí Avigdor Arikha, un artista de culto que se asoma así a una faceta en la que ejerce de comisario ocasional.

A partir de hoy y hasta el 11 de marzo, la sala 8 del Thyssen reúne 20 óleos de artistas de distintas épocas: Tiziano, Antonio Moro, Caravaggio, Cézanne, Mondrian, Lucien Freud, Edward Hopper o Bramantino, entre otros, bajo un mismo nexo comunicativo: la pintura al natural o la pintura de lo vivo, que parte como principal presupuesto de la observación, sin preparativos ni retoques.

Arikha transita actualmente por una senda similar ya que, a su juicio, es «la única garantía de verdad, entendida no cómo semejanza mimética sino como la necesidad profunda de retener lo vivido, lo que fluye».

Bajo una luz natural pueden admirarse lienzos como Santa Catalina de Alejandría, de Caravaggio; Retrato del Dogo Francesco Venier, de Tiziano; Cristo resucitado de Bramantino; Retrato de un campesino, de Cézanne; o Composición de colores I, de Piet Mondrian.

La interrelación, incluso el diálogo, entre las obras obedece a una motivación que entronca con la trayectoria vital del artista, plagada de caminos tortuosos.

En la primera mitad de su carrera, bebió de la gramática pictórica de Mondrian hasta que, en 1965, concluyó que la abstracción, como proyecto artístico y utópico, estaba agotada, al menos según los cánones manejados hasta entonces.

De ahí que este artista post-abstracto entienda la muestra como una corrección del propio género.

 
   
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