PALMA.- Los secretos rituales y las
creencias de los pobladores de Menorca hace
unos 3.500 años son los protagonistas de la
exposición que permanecerá en la Fundación
«La Caixa» de Palma hasta el 25 de febrero
de 2007 y que alberga 150 piezas
procedentes de los hallazgos de las cuevas
des Càrritx y des Mussol de la isla.
Uno de los comisarios de la
exposición, el experto Vicente Llull,
detalló ayer la importancia de esta
muestra, que permite divulgar las piezas
encontradas en las cuevas, descubiertas por
espeleólogos en 1995 (Càrritx) y 1997
(Mussol).
La exposición Peinar la
muerte. Rituales de vida y muerte en la
prehistoria de Menorca, que se inauguró
ayer, es una pequeña parte de los rastros
de esa época que perduraron en estos
enclaves gracias al cierre natural de las
cuevas.
En total, explicó Llull, se
han encontrado unos 35.000 huesos, 5.000
cerámicas, 200 piezas metálicas
fragmentadas y los restos de unos 210
individuos que fueron inhumados en las
cuevas a lo largo de unas trece
generaciones.
Llull, que, junto con
Rafael Micó, Cristina Rihuete y Robert
Risch, pertenece al equipo de la
Universidad Autónoma de Barcelona que ha
dirigido las investigaciones y que ha
comisariado la muestra, detalló que las
cuevas se comenzaron a usar para los ritos
en 1600 antes de Cristo, no fueron
utilizadas como cementerio hasta el 1250 y
se cerraron como tal en el 830 a.C.,
aproximadamente.
Los hallazgos, los
más importantes encontrados en la islas en
los últimos 70 años, dijo el investigador,
han permitido ver el paso que hubo de una
sociedad con un culto a la figura femenina
a otra, en el 1200 a.C, aproximadamente,
más patriarcal que comienza con los ritos
de inhumación, informa Efe.
El uso
como cementerio finalizó de modo definitivo
en el 830 antes de Cristo, momento en el
que «alguien» se encargó de guardar todos
los elementos que se usaban en los ritos en
el fondo de la cueva, a unos 120 metros,
donde se conservaron hasta hoy gracias a
que la caída de una gran piedra selló la
entrada.
El experto destacó la
importancia de muchas de las cosas que se
han encontrado en este enclave, los
utensilios para las ceremonias, algunos de
los cuales han requerido de una labor de
investigación «casi criminalística» para
determinar su origen.
Entre ellos,
unos tubos de madera en los que se
conservaron pelos teñidos, cabellos que se
impregnaban del tinte, se peinaban y de los
cuales, tras esperar unos días, se cortaban
flecos y se guardaban.
Su no ha
permitido saber, pese a todo, si
pertenecían a los muertos enterrados o, por
el contrario, eran de personas vivas.
Llull, que afirmó que los
enterramientos dejaron de tener lugar
cuando surgió la era talayótica en Menorca,
en el siglo VII a.C., aseguró que estos
hallazgos, que han generado el interés de
centros investigadores de todo el mundo,
están rodeados de otros muchos en cuevas
cercanas que aún no han sido exploradas.
Aún así, y aunque afirmó que no se
han investigado porque no hay presupuesto,
dijo que no se debe dar un «expolio
sistemático» de los enclaves arqueológicos
si no se puede hacer con criterio, dinero y
de la forma adecuada.
El trabajo de
investigación, añadió, debe ser global e
incluir la excavación, su analítica y su
divulgación, requisitos que no siempre se
cumplen en la actualidad.
¿Cuándo?: hasta el 26 de
febrero.
¿Dónde?: en la
Fundación La Caixa.
¿Cuánto?:
gratis.