LORENZO MARINA
PALMA.- Los
familiares de las dos presuntos autores de
las puñaladas a un joven irlandés se
concentraron ayer en los juzgados. Los dos
jóvenes ingresaron poco tiempo después en
prisión.
La investigación hasta dar
con el paradero de los presuntos autores de
las cuchilladas se ha prolongado dos meses.
Los hechos tuvieron lugar sobre las 19.30
horas del pasado 20 de octubre en Son
Banya. A esa hora, un joven irlandés
residente en Palma se dirigió al poblado
con la intención de comprar
droga.
Una vez allí, un joven se le
acercó. En un principio, este individuo le
indicó cuál era la infravivienda donde
podía comprar cocaína «de buena calidad».
Así, convenció al joven irlandés para que
lo acompañara hasta la casa donde
supuestamente podía comprar la
droga.
En realidad. lo condujo hasta
otro domicilio donde se encontraban algunos
familiares suyos. Entre ellos se encontraba
un primo suyo. El recibimiento no fue el
esperado. En lugar de venderle la droga, le
robaron el dinero que llevaba con
violencia.
Sin embargo, los moradores
de la vivienda no se contentaron con eso.
También pretendían quitarle otros efectos.
La resistencia de la víctima fue respondida
con dos puñaladas dirigidas al
corazón.
Tras la agresión, el joven
irlandés, de 34 años, logró escapar del
inmueble. De hecho, llegó a subirse al
coche de alquiler en el que había llegado.
No llegó muy lejos. Al iniciar la maniobra
de marcha atrás. sufrió un desvanecimiento.
Las profundas heridas que presentaba en el
pecho le provocaron una gran pérdida de
sangre. El coche se empotró contra unos
escombros a escasos metros de
distancia.
La víctma fue conducida en
estado crítico hasta Son Dureta. Una vez
allí fue intervenido quirúrgicamente de
emergencia. La operación fue un éxito y le
lograron salvar la vida.
Los agentes
de Homicidios dieron con el paradero de uno
de los autores. El pasado 13 de noviembre
se confirmó que Juan Diego V.G., de 18
años, y Lorenzo V.A., de 22 años,
participaron en los hechos. Uno de ellos
vivía en Corea.
Los familiares se
concentraron ayer en el juzgado de guardia.
De hecho, muchos de ellos amenazaron al
fotógrafo de EL MUNDO que cubría esa
información.