LUIS ÁNGEL TRIVES
PALMA.- Todo
estaba preparado. Una serie de sacos llenos
de balones de fútbol con el escudo del
Mallorca aguardaban escondidos en el Ono
Estadi el final del partido. Los esféricos
iban a ser regalados a los aficionados que
acudieron al campo del Mallorca en el día
de ayer pero el gol de Balboa tiró por
tierra una celebración que pretendía ser un
regalo de navidad anticipado para los
seguidores bermellones por parte del club
que preside Vicenç Grande.
Los
recogepelotas del cuadro bermellón habían
recibido las instrucciones necesarias para
llevar a cabo todo el proceso una vez que
Pérez Lima diese por concluido el
encuentro. De hecho, en los instantes
finales y cuando el electrónico reflejaba
todavía el empate, iban tomando posiciones
en las cercanías de las gradas del Ono
Estadi. Una vez que el ex jugador del
Castilla Balboa había batido la portería de
Toni Prats, los propios recogepelotas eran
los encargados de llevarse las bolsas de
vuelta a los vestuarios.