LUIS ÁNGEL TRIVES
PALMA.- El
técnico del Mallorca, Gregorio Manzano,
dejó patente su desencanto por la victoria
del Racing de Santander en el ONO Estadi
(1-2) y confesó que «esta derrota duele»,
en directa alusión a la remontada del
conjunto cántabro y el gol de la victoria
conseguido por el delantero Javier Balboa a
tres minutos de la conclusión del tiempo
reglamentario.
El andaluz indicó que
«una vez más estábamos por delante en el
marcador y no hemos sabido controlar el
juego para poder cerrar el partido con un
segundo gol y si no hubiera podido ser
haber tenido más tiempo la posesión del
balón para no darle al Racing la
posibilidad de darle la vuelta al
marcador».
El técnico jienense
destacó como clave de la derrota el empate
logrado por Rubén. Un gol que según Manzano
«provocó muchos nervios en el equipo y nos
hizo jugar más con el corazón que con la
cabeza». El preparador del Real Mallorca
indicó también que a su equipo le faltó
«tener la tranquilidad para haberse ido a
por el partido y hacer el 2-1». Sobre la
jugada que supuso el segundo gol cántabro
dijo el de Bailén que «en una jugada en la
que hay un mal pase y una mala colocación
ha hecho posible que un equipo que no había
hecho demasiado se lleve los puntos y a
nosotros nos deja con una derrota que nos
deja muy mal sabor de boca».
Otra de
las claves del encuentro según Manzano fue
que el Mallorca en el día de ayer «tenía
tantas ganas de ofrecer una victoria en
nuestro estadio porque la necesitábamos que
cuando el Racing marcó el empate quisimos
ir a por el partido y tratar de hacer el
segundo gol que nos diera la victoria». En
ese momento, el andaluz lanzó un mensaje
muy contundente a sus hombres. «Lo que
nunca teníamos que haber hecho es perder el
punto que teníamos con el empate que,
aunque no era el objetivo significaba al
menos conservar ese punto».
Gregorio
Manzano dio ayer un nuevo voto de confianza
a Diego Tristán. El de La Algaba no supo
aprovechar la oportunidad y cuando fue
sustituido se llevó la pitada del público.
Acerca del delantero rojillo dijo el
técnico que «pensaba que el partido podía
jugarse mucho más cerca de la portería y
Diego es un jugador resolutivo en esa
parcela de juego. Yo deposito mi confianza
en el ya que espero que marque en algún
partido y que pueda recobrar la confianza
que necesita». Al acabar el partido la
grada, o lo poco que quedaba de ella, del
ONO Estadi despidió al equipo entre pitos.
Manzano dio una lección de humildad y
encajó las críticas de los aficionados. «El
público lleva razón porque cuando no
hacemos las cosas bien es lógico que nos
recriminen porque si las hacemos bien nos
aplauden» y zanjó su análisis con una frase
muy clara: «el público ha mostrado su
enfado con su entrenador y el equipo porque
no estaban contentos con lo que habíamos
hecho. Lo aceptamos y lo
sentimos».
En lo extradeportivo,
Gregorio Manzano evitó ayer hablar sobre
una posible renovación de contrato. El
andaluz dijo que «mi agente y el secretario
han hablado en Madrid pero no hay
nada».