ESTHER BALLESTEROS
PALMA.- A pesar
de la decepcionante derrota de ayer ante el
Rácing, el Mallorca todavía cuenta con un
mullido colchón de puntos que, de momento,
le dejan a salvo de los agobios de las
últimas plazas. De hecho, en el peor de los
supuestos, la jornada que se cerrará hoy
con los seis encuentros que quedan
pendientes por disputar, el equipo que
entrena Gregorio Manzano apenas vería
reducido en un punto el margen que le
separa de la posición décimo octava de la
tabla, que marca el inicio de los puestos
que conducen inevitablemente a la pérdida
de categoría. Ese supuesto pasaría por una
victoria del Nàstic en su visita a Anoeta
ante el colista Real Sociedad, que todavía
no conoce el triunfo esta temporada. De
saldarse el duelo entre los dos últimos
clasificados con una victoria catalana, el
conjunto que ahora dirige Paco Flores
sumaría once puntos y se situaría a seis
del Mallorca, superando al Betis, que tiene
diez. La circunstancia de que los andaluces
hayan tenido que aplazar su encuentro ante
el FC Barcelona a causa de la participación
del equipo blaugrana en el 'mundialito' de
clubs de Japón ha beneficiado a los
isleños, conscientes de que la ventaja
sobre los béticos no se verá menguada.
Eso sí, el revés encajado ante un
rival directo como el Rácing ha impedido
que el Mallorca pusiera tierra de por medio
respecto a los cántabros y ha hecho posible
que sean ahora los jugadores que prepara
Portugal quienes aventajen en un punto a
los bermellones.
Tampoco favoreció
las expectativas del cuadro balear la
victoria del Athletic en Riazor, aunque los
efectos negativos de este resultado se
atenúan si se tiene en cuenta que el
damnificado fue otro rival metido en las
'arenas movedizas' de la clasificación, el
Deportivo. Gallegos y mallorquines
continúan, pues, igualados en la tabla y
hoy podrían verse empatados por el Levante
en el caso de que los valencianos saquen
adelante su enfrentamiento ante el Celta.
Así pues, la jornada que se disputará a
mediados de esta semana y que dará paso al
paréntesis navideño decidirá si la
plantilla mallorquinista podrá comer, o no,
los turrones con tranquilidad.