MALLORCA 1
RACING
2
Arbitro: Pérez
Lima
Tarjetas amarillas:
Pinillos, Tristán, Jonás, Munitis,
Prats, Luis Fernández,
Vitolo.
Tarjetas rojas:
Ninguna.
Goles: 1-0,
Jankovic (min. 17); 1-1, Rubén (min. 63).
1-2, Balboa (min. 87)
TOMEU
MAURA
PALMA.- Si segundas partes, en
la mayoría de aspectos de la vida, nunca
han sido buenas, tanto más cobra carta de
veracidad esta máxima en el caso del
Mallorca. Baste decir que, de
contabilizarse el resultado de los partidos
que ha disputado hasta ahora esta temporada
el equipo de Gregorio Manzano por el
marcador que reflejan las primeras partes,
la situación de los bermellones en la tabla
clasificatoría resultaría bastante más
esperanzadora que la actual. ¿Qué ocurre
tras el descanso que influye tan
negativamente en el rendimiento de una
plantilla que, por calidad y diversidad,
debería haberse consolidado ya en la zona
intermedia de la tabla? Estos son secretos,
si no de alcoba al menos sí de vestuario,
de difícil resolución para quienes vemos
los toros forzosamente desde la barrera.
Ahora bien, la estadística no miente y
demuestra que si bien el Mallorca encara
con relativa solvencia la mayoría de sus
encuentros, se viene abajo estrepitosamente
en las segundas partes.
Ayer, ante el
Rácing, no fue una excepción. Los cántabros
dieron la vuelta, por supuesto tras el
descanso, a un encuentro que el Mallorca
había encarrilado bien en la primera mitad.
Y no solo por el gol, en el minuto 17 de
Jankovic, que gracias a su portentosa
pierna derecha sacó petroleo a un error en
cadena de la defensa racinguista. Además de
la calidad del serbio, el Mallorca puso
sobre la mesa suficientes argumentos como
para haberse marchado al intermedio con un
marcador holgado y haber disfrutado, en
consecuencia, de una segunda parte plácida
y sin sobresaltos. Desgraciadamente, no fue
así. Jankovic acertó con la portería
contraria, como es contumbre en este
excepcional y prometedor centrocampista,
pero no siguieron su ejemplo ni Tristán,
que pudo marcar en un cabezazo que Toño
sacó en una inverosímil estirada, ni
Arango, cuya única aportación ofensiva en
toda la tarde-noche, un lanzamiento de
falta al borde del área, no encontró puerta
por cuestión de milímetros. En cualquier
caso, y a pesar de la racanería del
resultado, los escasos aficionados que
desafiaron el frío para ocupar su asiento
en el ONO Estadi, se sentían optimistas. El
Rácing, desmadejado arriba, sin una línea
medular capaz de crear juego y con una
defensa presa del nerviosismo, no parecía
rival para un Mallorca claramente superior.
Claro que los seguidores bermellones no
contaban con el maleficio de las segundas
partes. El equipo ordenado y pujante que
había sido hasta entonces el Mallorca dio
paso a un conjunto sin temple y en plena
crisis de ansiedad que abrió las puertas de
su área de par en par para que su enemigo
tratara de aprovechar sus escasas armas
ofensivas.
Y lo hizo. Pero para que
su reacción surtiera efecto tuvo que contar
con dos factores a su favor: un error
arbitral y el desacierto de la defensa
bermellona, que hace tiempo que ha perdido
la solidez del primer tramo del campeonato.
Así, en el minuto 63, el árbitro no apreció
la posición ilegal de Zigic en la jugada
que precedió al tanto del empate,
materializado por el central Rubén. Y, a
tres minutos del final del tiempo
reglamentario, una pérdida de balón de
Nunes ante Munitis se saldó con el tanto de
la victoria cántabra, a cargo de Balboa.