Cuando se editó Mà-en-es-cor ya
le comenté a Joan Bibiloni que en mi
opinión se trataba de su álbum de madurez.
La nominación a los Premios de la Música
vino a confirmar que la apreciación no era
subjetiva sino ampliamente compartida. No
pudo ser y Joan se quedó sin el
reconocimiento final pero sabido es que en
ocasiones lo que de verdad cuenta no es el
compadreo que va ligado al voto, sino el
hecho de ser libremente nominado como
trabajo a tener en cuenta más allá de la
pompa y circunstancia.
Ahora Bibiloni
ha regresado a una parte de Mà-en-es-cor
para el subrayado de las sesiones de
grabación, y así llevar a la superficie la
magnitud del acompañamiento.
Instrumental su nuevo álbum, es un
monumento a la calidad, es,
inconscientemente tal vez, algo así como
una biopsia para el diagnóstico final de
esa manera que tiene Joan, que siempre ha
tenido, de contarnos batallas a partir de
seis cuerdas y luego todo lo demás. Ahora
su credibilidad no tiene por qué ser
sometida de nuevo a la prueba de las
nominaciones.
Instrumental,
como regreso a los interiores sin voz, nos
desvela el enorme calado de aquella
producción preliminar. Nos descubre el
valor no reconocido o no captado de unas
sesiones en el estudio de grabación con
nombres propios que son un lujo. Bibiloni
ya lo sabía de antemano y por eso ahora ha
dejado aflorar las bases.
La comarca
del Llevant ha tenido un sobresaliente peso
propio en los mejores años de nuestro atlas
musical, un enclave atípico que, en cierto
modo, Bibiloni transforma en manifiesto a
través de los contenidos de aquel doble CD.
Lo que ha pasado ahora es que al silenciar
las voces emerge sin atadura de ningún tipo
el inventario de sus pequeñas genialidades
en el día a día. Instrumental no se
limita a recuperar las bases sino que
incorpora nuevos materiales.
Joan
Bibiloni en este nuevo trabajo nos describe
una panorámica de instantes para él
sublimes y lo hace con indiscutible
autoridad artística. Instrumental es
un trabajo que, efectivamente, nace de
Mà-en-es-cor sólo que de inmediato
se divorcia de las ataduras para alumbrar
un nuevo escenario. Fijémonos en Son
Amengual que es el tema emblemático de
su quehacer musical al encarnar la
fidelidad sentimental a sus orígenes.
Entiendo que es la pista para comprender
mejor el anecdotario artístico de Joan
Bibiloni.
Son Amengual, su
tempo pausado y lírico, es pura
introspección y conociendo a Bibiloni alias
'culo inquieto' su perfil iba a quedar
incompleto con esa única referencia, así
que acudo de inmediato a sus juegos
acelerados en Una nit a la platja de Sa
Coma. Ahora, ahora sí que le tenemos en
el visor de los
entendimientos.
Instrumental
me regresa a For a future smail. Les
separan dos décadas, y sin embargo son
álbumes cercanos porque comparten el ideal
de Joan Bibiloni en su búsqueda de matices
precisos que están en la base de un estilo
tan singular como irrepetible: el
suyo.
Sólo he escuchado una vez a
Bibiloni alejado de sí mismo y es en
aquella maravillosa y alocada anécdota,
Next time, ragtime, que compartía
con Milán. Es parte del animalario de los
remotos 70.
«¿Me lo estás
recomendando?». No hablaba contigo, Lou,
aunque, ya puestos, ¿qué tal si te calzas
los auriculares?