M. T.
PALMA.- A finales de los 80,
Rafael Moneo se encontró con la suerte y la
papeleta de idear un edificio que
materializara y engloblara los sueños de
Joan Miró, un espacio independiente e
integrador de lo que el artista ya había
creado en Cala Major, incluido el taller
Sert. El resultado llegó en 1992, cuando
Moneo inauguró lo que hoy es la Fundación
Pilar y Joan Miró.
El arquitecto
navarro reconocía ayer en la inauguración
de la exposición que sentía «como un
regalo» verse en situaciones «en las que
habría estado Sert». Y añadió: «Si Miró
hubiera necesitado un lugar para dejar sus
cuadros, lo habría hecho Sert. Si él
estuviera vivo, habría hecho la Fundación».
La idea se fundamenta en la estrecha
relación entre ambos, motivo de una
exposición «pertinente, oportuna y
precisa».
Moneo afirmó que la
muestra «permite ver la proximidad de dos
personas, un sentimiento profundo de
amistad», lo que la convierte en «mucho más
interesante» porque «el material está
transido por sentimientos y dotado de una
dimensión personal».
El ganador del
Pritzker de Arquitectura planteó el
proyecto de la Fundación Miró como algo que
«conglomerara y diera sensación de lectura
continua a tres episodios distintos: Son
Abrines, la casa del artista y el taller
Sert». Entonces, se encargó de abrir «una
puerta de acceso a la obra de Miró
recuperando el agua perdida de la Bahía».
La vinculación del reconocido
arquitecto con Mallorca continúa
actualmente con el proyecto de creación del
auditorio de Pollença que se inspirará en
la historia de Roma, en la geografía
mallorquina y tendrá un cariz ecológico al
ser capaz de reutilizar el agua de
lluvia.
Moneo será el artífice de un
edificio multifuncional que lo mismo
albergará una conferencia que un concierto.
El presupuesto final asciende a 8 millones
de euros y las obras durarán año y medio
desde que se inicien en el primer trimestre
de 2007.
El arquitecto es artífice,
entre muchas otras obras, del auditorio
Kursaal, la catedral Nuestra Señora de Los
Ángeles, el museo de arte de Estocolmo o la
ampliación del Museo del Prado.
En
la exposición Miró-Sert, la construcción
de una amistad, el montaje está
ordenado de forma cronológica, desde el
momento en que los dos artistas se
conocieron en 1932 en Barcelona y con
especial atención al pabellón de España
para la exposición universal de París en
1937, proyectado por Sert y donde Joan Miró
exhibió un gran mural titulado Pagès
català en revolta.
Además,
durante la primera semana del mes de
febrero se presentará el catálogo de la
exposición y la muestra se completará con
un libro que recoge toda la correspondencia
que mantuvieron a lo largo de su vida Miró
y Sert y que será editado de forma conjunta
por la Fundación Miró y la Universidad de
Harvard.