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  Domingo, 17 de diciembre de 2006 Actualizado a las 02:01
 

LOS 50 AÑOS DEL TALLER SERT / La crónica
El medio siglo de amistad del artista y el arquitecto

La Fundación Miró inauguró ayer la exposición que rememora en todos sus espacios las vivencias del pintor con Josep Lluís Sert


MARCOS TORÍO

PALMA.- Cuando en noviembre de 1956 Joan Miró vio el taller Sert terminado, escribió una carta a su amigo arquitecto para decirle que era «extraordinariamente magnífico». El espacio existía, pero faltaba llenarlo de sus útiles y su iconografía. Medio siglo después, el estudio es una fundación consagrada al artista que ayer abrió sus puertas para inaugurar la exposición Miró-Sert. La construcción de una amistad, en la que se repasa los orígenes y desarrollo de la relación artística y personal entre el pintor y el arquitecto.

Más de un centenar de personas se reunieron en el centro de Cala Major para recorrer los espacios que acogen objetos personales, correspondencia, revistas, fotografías, películas, planos y maquetas que muestran los puntos de encuentro entre los dos creadores.

«Miró y Sert eran amigos de juventud y tenían muchas cosas en común como el amor por la sencillez, por lo vernáculo, la ironía, la sorna y un sentido surreal de lo grotesco», recordaba ayer el vicepresidente de la Fundación Pilar y Joan Miró en Barcelona, Jaume Freixas. Para él, el secreto de la sintonía radicaba en que «Sert entendió a Miró cuando todavía no lo había entendido nadie, por eso eran tan cómplices».

Freixas no conoció a Sert hasta 1969, trece años después de que creara un taller que resultó el primer encargo en España después de muchos trabajos en Sudamérica. «A Sert le hizo mucha ilusión porque venía de un amigo y contaba con libertad para desarrollarlo». Le permitía experimentar con una arquitectura nueva en un taller que resultó ser «un banco de pruebas con formas innovadoras que recuperaban valores mediterráneos». El resultado fue un lugar de trabajo de «colores vivos y una atmósfera muy agradable y humana».

El comisario de la muestra y presidente de la Demarcación de Mallorca del Colegio Oficial de Arquitecto de Baleares (COAIB), Federico Climent, destacó que la exposición demuestra el «apoyo constante» entre un arte y una arquitectura «dispuestos a romper fronteras».

La directora de la Fundación, Magdalena Aguiló, recordó en su discurso que el taller Sert -«una auténtica joya de la arquitectura moderna»- permitió la instalación definitiva de Miró en Mallorca.

Con la música de la formación Lady Vynil de fondo, acudieron al acto representantes políticos como la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, junto a los concejales Rogelio Araújo, Francisca Bennàssar, Catalina Terrassa y Pedro Álvarez. Representando al Govern acudió la directora general de Cultura, Catalina Sureda, mientras que de la familia del artista asistió su nieto Joan Punyet junto a su hija Lucía.

La excepcionalidad de la exposición logró la asistencia del arquitecto de la Fundación Miró, Rafael Moneo. Del mundo de la Cultura, recorrieron la muestra Camilo José Cela Conde, Teresa Matas, Pere Bennàssar, Joan Soler, Lourdes Sampol, Esther Olondriz, Pepe Pardo, Joan Guaita, Jero Martínez, Juan Carlos Gomis, Neus Cortès y Pilar Ribal.

 
   
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