MARCOS TORÍO
PALMA.- Cuando en
noviembre de 1956 Joan Miró vio el
taller Sert terminado, escribió una carta a
su amigo arquitecto para decirle que era
«extraordinariamente magnífico». El espacio
existía, pero faltaba llenarlo de sus
útiles y su iconografía. Medio siglo
después, el estudio es una fundación
consagrada al artista que ayer abrió sus
puertas para inaugurar la exposición
Miró-Sert. La construcción de una
amistad, en la que se repasa los
orígenes y desarrollo de la relación
artística y personal entre el pintor y el
arquitecto.
Más de un centenar de
personas se reunieron en el centro de Cala
Major para recorrer los espacios que acogen
objetos personales, correspondencia,
revistas, fotografías, películas, planos y
maquetas que muestran los puntos de
encuentro entre los dos creadores.
«Miró y Sert eran amigos de juventud
y tenían muchas cosas en común como el amor
por la sencillez, por lo vernáculo, la
ironía, la sorna y un sentido surreal de lo
grotesco», recordaba ayer el vicepresidente
de la Fundación Pilar y Joan Miró en
Barcelona, Jaume Freixas. Para él,
el secreto de la sintonía radicaba en que
«Sert entendió a Miró cuando todavía no lo
había entendido nadie, por eso eran tan
cómplices».
Freixas no conoció a Sert
hasta 1969, trece años después de que
creara un taller que resultó el primer
encargo en España después de muchos
trabajos en Sudamérica. «A Sert le hizo
mucha ilusión porque venía de un amigo y
contaba con libertad para desarrollarlo».
Le permitía experimentar con una
arquitectura nueva en un taller que resultó
ser «un banco de pruebas con formas
innovadoras que recuperaban valores
mediterráneos». El resultado fue un lugar
de trabajo de «colores vivos y una
atmósfera muy agradable y humana».
El
comisario de la muestra y presidente de la
Demarcación de Mallorca del Colegio Oficial
de Arquitecto de Baleares (COAIB),
Federico Climent, destacó que la
exposición demuestra el «apoyo constante»
entre un arte y una arquitectura
«dispuestos a romper fronteras».
La
directora de la Fundación, Magdalena
Aguiló, recordó en su discurso que el
taller Sert -«una auténtica joya de la
arquitectura moderna»- permitió la
instalación definitiva de Miró en Mallorca.
Con la música de la formación
Lady Vynil de fondo, acudieron al
acto representantes políticos como la
alcaldesa de Palma, Catalina Cirer,
junto a los concejales Rogelio
Araújo, Francisca Bennàssar,
Catalina Terrassa y Pedro
Álvarez. Representando al Govern acudió
la directora general de Cultura,
Catalina Sureda, mientras que de la
familia del artista asistió su nieto
Joan Punyet junto a su hija
Lucía.
La excepcionalidad de
la exposición logró la asistencia del
arquitecto de la Fundación Miró, Rafael
Moneo. Del mundo de la Cultura,
recorrieron la muestra Camilo José Cela
Conde, Teresa Matas, Pere Bennàssar, Joan
Soler, Lourdes Sampol, Esther Olondriz,
Pepe Pardo, Joan Guaita, Jero Martínez,
Juan Carlos Gomis, Neus Cortès y
Pilar Ribal.