La nueva normativa que obliga a aturdir
a los animales antes de sacrificarlos en
las matances caseras puede
significar un paso atrás si se habla de
tradición.
Sin embargo, hay que
tener en cuenta que cuando a un animal se
lo somete a stress segrega un exceso
de hormonas que pueden ser nocivas para la
salud humana. Este hecho desmonta la
leyenda urbana de que si el cerdo se
desangra completamente vivo, su carne es
más sabrosa.
Y es justamente al
entrar en el juego de los alimentos cuando
la Comisión Europea tiene competencias. Por
ello, la alegación del Govern diciendo que
las matances eran fiestas populares,
y por eso están eximidas del aturdimiento,
no fue admitida. Porque es un tema de
sanidad animal.