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  Martes, 12 de diciembre de 2006 Actualizado a las 01:33
 

PROTECCIÓN
Los ganaderos avisan de que la obligación de 'anestesiar' a los cerdos acabará con las 'matances'

Advierten de que los métodos para aturdir son inviables para los payeses / El Colegio de Veterinarios relativiza las consecuencias: «La práctica ya estaba en retroceso» - La UE rechazó que la tradición fuera una fiesta popular

  A D E M A S
 No pasan por fiesta popular
 EL MUNDO OPINA Un asunto delicado
 La práctica es perjudicial para la salud humana
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MIREYA ROURA

PALMA.- La obligación de aturdir al cerdo en las matances caseras ha caído como un jarro de agua fría en el campo balear. Nada más tajante que la declaración del secretario general de Asaja en Baleares, Biel Company: «Esta nueva norma es el principio del fin de las matances populares. Se acabará con la cultura y con una forma de vivir».

El hecho de que el Govern se haya visto obligado por la Comisión Europea a cambiar la normativa y prohibir el sacrificio sin anestesia ha desatado debates de todo tipo. Las nuevas normas acaban con los gritos desgarradores propios de un cerdo degollado colgado boca a bajo. A partir del pasado miércoles, se tendrá que contratar a un matarife que aturda al animal, con una electronarcosis o con una pistola de bala cautiva, antes de su sacrificio.

Medidas «inviables» para Company quien opina que el remedio será peor que la enfermedad. Para empezar, advierte que la mayoría de casas de payeses no disponen de la potencia eléctrica necesaria para propinar una descarga. «Además, es un tema muy delicado. Se te puede ir de las manos. Yo no me atrevería a hacerlo en mi casa», asevera.

El secretario de Asaja ironiza con las sobrasada y las longanizas tradicionales. «Con estas conductas reglamentarias ya se pueden olvidar de todo esto». Además, Company recuerda que para el desarrollo de la normativa son necesarios inspectores y un transporte autorizado para que los payeses puedan llevar los cerdos al matadero.

Otros piensan que la medida es razonable en el sentido de que evita que los animales padezcan sufrimientos innecesarios. Es el caso del presidente del Colegio de Veterinarios de Baleares, Ramón García. Sin embargo, y en el plano más objetivo, el especialista también cree que a medio o largo plazo, el sacrificio con aturdimiento «podría significar el fin para las matances populares».

Un retroceso anunciado

La diferencia está en que García opina que el retroceso de las matances populares se inició hace tiempo, pues su evolución forma parte del cambio social. «Cada vez queda menos gente que conoce el proceso al animal y cada vez hay más que compra producto industrial», dice.

El veterinario aporta un toque de optimismo al informar de que existen alternativas para aquellos que no puedan aturdir y sacrificar en casa. Por ejemplo, empresas especializadas que alquilan locales para que el payés haga todo el proceso. Desde anestesiar al cerdo hasta destriparlo.

Asimismo, piensa que los matancers y matarifes deberán especializarse para aturdir al animal; por lo que tendrán que equiparse con el instrumental necesario. Dicho de otro modo: la norma obligará a muchos a hacer una inversión.

Desde Unió de Pagesos, Biel Torrens admite que las nuevas reglas pondrán a la práctica tradicional complicaciones. Es por ello que pide a la administración que informe sobre las medidas alternativas existentes a los perjudicados, sobretodo ahora, en plena época de matances. Tanto Torrens como Company están de acuerdo en que se vele por el bienestar animal.

Por otra parte, el debate también se centra en la noción de que los animales tienen conciencia. Desde la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (ANPBA) promulgan que los animales nunca pueden ser testigos de su propia muerte. Es decir, que se encuentren inconcientes en el momento de su sacrificio.

De hecho, fue ANPBA la que denunció ante la Comisión Europea que el Govern estaba vulnerando directrices comunitarias en materia de protección animal. Tras varias denuncias, los servicios jurídicos de esta ONG descubrieron que parte de un decreto balear emitido en 1994 estipulaba que para las matanzas caseras no era necesario el aturdimiento.

Esta normativa chocaba de frente con la directiva comunitaria de protección animal y también con la estatal. AMPBA avisó al Govern, pero la negativa del ejecutivo a rectificar provocó que interpusieran la denuncia. Tras admitirla, la Comisión Europea incoó un expdiente.

 
   
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