MIREYA ROURA
PALMA.- La obligación
de aturdir al cerdo en las matances
caseras ha caído como un jarro de agua fría
en el campo balear. Nada más tajante que la
declaración del secretario general de Asaja
en Baleares, Biel Company: «Esta nueva
norma es el principio del fin de las
matances populares. Se acabará con
la cultura y con una forma de vivir».
El hecho de que el Govern se haya
visto obligado por la Comisión Europea a
cambiar la normativa y prohibir el
sacrificio sin anestesia ha desatado
debates de todo tipo. Las nuevas normas
acaban con los gritos desgarradores propios
de un cerdo degollado colgado boca a bajo.
A partir del pasado miércoles, se tendrá
que contratar a un matarife que aturda al
animal, con una electronarcosis o con una
pistola de bala cautiva, antes de su
sacrificio.
Medidas «inviables» para
Company quien opina que el remedio será
peor que la enfermedad. Para empezar,
advierte que la mayoría de casas de payeses
no disponen de la potencia eléctrica
necesaria para propinar una descarga.
«Además, es un tema muy delicado. Se te
puede ir de las manos. Yo no me atrevería a
hacerlo en mi casa», asevera.
El
secretario de Asaja ironiza con las
sobrasada y las longanizas tradicionales.
«Con estas conductas reglamentarias ya se
pueden olvidar de todo esto». Además,
Company recuerda que para el desarrollo de
la normativa son necesarios inspectores y
un transporte autorizado para que los
payeses puedan llevar los cerdos al
matadero.
Otros piensan que la
medida es razonable en el sentido de que
evita que los animales padezcan
sufrimientos innecesarios. Es el caso del
presidente del Colegio de Veterinarios de
Baleares, Ramón García. Sin embargo, y en
el plano más objetivo, el especialista
también cree que a medio o largo plazo, el
sacrificio con aturdimiento «podría
significar el fin para las matances
populares».
Un retroceso
anunciado
La diferencia está en
que García opina que el retroceso de las
matances populares se inició hace tiempo,
pues su evolución forma parte del cambio
social. «Cada vez queda menos gente que
conoce el proceso al animal y cada vez hay
más que compra producto industrial», dice.
El veterinario aporta un toque de
optimismo al informar de que existen
alternativas para aquellos que no puedan
aturdir y sacrificar en casa. Por ejemplo,
empresas especializadas que alquilan
locales para que el payés haga todo
el proceso. Desde anestesiar al cerdo hasta
destriparlo.
Asimismo, piensa que
los matancers y matarifes deberán
especializarse para aturdir al animal; por
lo que tendrán que equiparse con el
instrumental necesario. Dicho de otro modo:
la norma obligará a muchos a hacer una
inversión.
Desde Unió de Pagesos,
Biel Torrens admite que las nuevas reglas
pondrán a la práctica tradicional
complicaciones. Es por ello que pide a la
administración que informe sobre las
medidas alternativas existentes a los
perjudicados, sobretodo ahora, en plena
época de matances. Tanto Torrens
como Company están de acuerdo en que se
vele por el bienestar animal.
Por
otra parte, el debate también se centra en
la noción de que los animales tienen
conciencia. Desde la Asociación Nacional
para la Protección y el Bienestar de los
Animales (ANPBA) promulgan que los animales
nunca pueden ser testigos de su propia
muerte. Es decir, que se encuentren
inconcientes en el momento de su
sacrificio.
De hecho, fue ANPBA la
que denunció ante la Comisión Europea que
el Govern estaba vulnerando directrices
comunitarias en materia de protección
animal. Tras varias denuncias, los
servicios jurídicos de esta ONG
descubrieron que parte de un decreto balear
emitido en 1994 estipulaba que para las
matanzas caseras no era necesario el
aturdimiento.
Esta normativa chocaba
de frente con la directiva comunitaria de
protección animal y también con la estatal.
AMPBA avisó al Govern, pero la negativa del
ejecutivo a rectificar provocó que
interpusieran la denuncia. Tras admitirla,
la Comisión Europea incoó un expdiente.