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  Martes, 12 de diciembre de 2006 Actualizado a las 01:02
 

EN VENA
Error de sujeto

ROMÁN PIÑA VALLS


El anuncio que ha saltado a algunas vallas publicitarias de Mallorca hace unos días, nos propone un juego de detectives. Sobre un fondo azul mar, una frase en mallorquín que dice: «Los mallorquines son los mejores». Podría parecer un plausible modelo de actitud integradora. Por un lado, quien asume semejante enunciado, parece declarar su condición de no mallorquín. Eso nos llevaría a deducir una hipótesis, por ejemplo que éste es un lema pergeñado por la Conselleria de Inmigración.

Cuando llega un lote de inmigrantes a Mallorca, la administración los acoge, los viste, los alimenta, les enseña los idiomas cooficiales, y les hace repetir que «los mallorquines son los mejores». Más os vale que se os meta esto en la cabeza, rematan los educadores del piso-puente. Lo que se les intenta decir es que tienen una suerte que no se la merecen, porque han venido a parar a una tierra de fábula, poblada por una gente estupenda, la mejor. El Gobierno educó a los ciudadanos una vez intentado inculcarles que un turista ha de ser un amigo. A los inmigrantes les intenta inculcar que un mallorquín es el mejor anfitrión. Pero esto sólo es una hipótesis.

En el juego de detectives, podemos apuntar otras. Los autores de esta campaña nos quieren hacer creer que quienes esto afirman no son mallorquines, pues la frase dice «los mallorquines son los mejores», y no «somos los mejores». Lo cual tiene mucha más fuerza y poder de convicción, y nos halaga más. Los extraños nos alaban.

Menos creíble sería que quien pagase estos carteles fuese un mallorquín camuflado, o un mallorquín sin vergüenza que declarase con un par que «somos los mejores», al estilo Barbie Presidenta, alguien capaz de decir que Es Baluard es el mejor museo del mundo. Pero algo huele mal en ese masculino plural: los mallorquines. ¿Y las mallorquinas? Aquí hay un sustantivo elíptico que es la madre del cordero, y que no va a ser otro más que los «productos».

Con lo cual destapamos que no viene nadie de fuera a regalarnos el oído, sino que la institución de turno se gasta una pasta para convencernos de que compremos nuestros productos, mintiéndonos descaradamente. Barbie ganará algunos estómagos agradecidos, subvencionando a dedo a unos tenderos y a otros organizadores de ferias gastronómicas. Los mallorquines en general preferimos comprar productos de la tierra porque son de la tierra y punto, aún sabiendo que nos son los mejores. No hace falta que nos engañen. No hace falta tirar el dinero de esta manera.

Barbie, que se aplica tan tenazmente a esta propaganda, no veo que se ponga nunca unas porqueras. Los cerdos mallorquines son los mejores, pero la UE ha dejado claro que los cadalsos mallorquines no son mejores ni peores, son simplemente ilegales, y ahora hay que anestesiar a los puercos antes de hacer las sobrasadas. Los aullidos mallorquines del cerdo boca abajo desangrándose son los mejores, pero van a ser historia.

 
   
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