M. C.
MAHÓN/MAÓ.- El proyecto del
dique de Son Blanc, en Ciutadella está
«plegado de deficiencias», según el GOB.
Los ecologistas recuerdan que el Ministerio
de Medio Ambiente dijo «no» al anterior
proyecto porque faltaba un estudio de
viabilidad económica que el actual tampoco
tiene y que, aseguran, se exige en todas
las nuevas infraestructuras portuarias.
Además, echan de menos un estudio sobre la
afectación del espigón sobre las playas de
los alrededores. Les preocupa, asimismo, el
impacto que tendrá el futuro dique sobre
las praderas de posidonia.
El Govern
anunció que para compensar la pérdida de
200.000 metros cuadrados de posidonia,
incrementaría la partida del programa Life
Posidonia. «Pero no se dice en qué medidas
prácticas se traducirá ni qué zonas de
posidonia contribuirá a preservar»,
denuncian los ecologistas.
El GOB
censuró que el calendario político, es
decir, las elecciones de mayo, «condicionen
la correcta tramitación de un proyecto tan
impactante y tan caro». Creen que el
«acuerdo político no puede ser coartada
para permitir ninguna deficiencia técnica»
y que, además de ellos, «la búsqueda de las
máximas garantías tendría que ser un
propósito de todos». Los ecologistas no
entienden como es posible que se creen cien
amarres en el fondo del puerto, en el mismo
sitio de donde se va a sacar el tráfico
marítimo. Además, el GOB advierte que el
proyecto no contempla donde irán a parar
los residuos de excavación que no sean
útiles para llenar el dique y se preguntan
como se puede adecuar un nuevo puerto sin
pensar en la recogida de aguas residuales
de las embarcaciones.
Asimismo, el
GOB pide un Plan Director de
Infraestructuras Portuarias. Y es que,
según Miquel Camps, el dique de Son Blanc
«se justifica en base a las necesidades de
Ciutadella», lo que, a su juicio, «no tiene
ningún sentido» mientras, a la vez que en
el de poniente, se están proyectando
actuaciones en otros puertos como el de Maó
o el de Fornells «sin tener una visión de
las necesidades portuarias de la isla en su
conjunto».