MASOQUISTAS. Resulta que un estudio
publicado por la revista Interviú y
recogido por varios medios locales dice que
el 13% de los ciudadanos de Baleares son
sadomasoquistas, lo cual , si te paras a
pensar, resulta una cifra pequeña, pues si
no fuéramos casi todos un poco masoquistas,
¿cómo íbamos a soportar las incomodidades
de la vida contemporánea, ya sea el estrés,
el tráfico, los cacheos de los aeropuertos,
la desesperante lentitud de la burocracia o
la corrupción política, por no alargar la
lista de penalidades diarias que sufrimos y
hacemos sufrir a los demás?
Para mí
que obtenemos algún tipo de placer de esos
tormentos, pero lo que verdaderamente me
interesa de este estudio es cómo habrán
obtenido la información. No es por dudar de
la validez de sus conclusiones, pero me
cuesta imaginar a los mallorquines, gente
de naturaleza más bien tímida y discreta,
respondiendo por teléfono a preguntas como:
¿se deja usted azotar por su pareja?, ¿cómo
le gusta que le sacudan el trasero?, ¿le
excita más el látigo o la correa?... A lo
mejor es que los mallorquines hemos
cambiado mucho y yo no me he enterado. Pues
eso será. O a lo mejor es que estamos en
plena campaña de compras navideña y hay que
publicitar de alguna forma los látigos con
vibrador. Pues quizás sí. En esta insensata
locura consumista de la Navidad en la que
estamos, donde todo vale con tal de vender,
¿quién dice que no se pueda publicitar el
sadomasoquismo como referente del espíritu
navideño?
MATANZAS. Lo que sí parece
claro es que al menos los mallorquines nos
estamos humanizando un poco y la sádica
costumbre de matar al cerdo en medio de
esperpénticas escenas de dolor puede dar
paso a un sacrificio que cause menos
tormento al animal. No es de esperar que en
la mayoría de matanzas que se realizan en
el ámbito casero se molesten en anestesiar
al cerdo antes de matarlo, pero al menos ya
tenemos una normativa que obliga a hacerlo
y podemos acusar a quienes se la salten de
ilegales y sádicos. Ahora sólo falta que
las leyes prohíban a los niños a asistir en
directo a la muerte del cerdo, que eso
también es sadismo.
VERDE. Empiezan
a desfilar los visitantes por la Cuña
Verde, donde de momento el color
predominante es el gris. Ya llegará el
verde, es cuestión de tiempo. ¿Ah sí? ¿y
cuándo llegará? Bueno, la fecha no se sabe
porque en los parques de Palma el verde
tiene que llegar solo, sin que nadie lo
lleve, ya sea por efecto del riego y el
abono o por arte de magia. Los arquitectos,
los jardineros y los políticos ponen el
gris, y un poco de verde para contrastar, y
luego hay que esperar a que el resto del
verde llegue solo. ¿Y cuando vendrá? Eso no
se sabe, cuando Dios quiera.
VORAMAR. Parece que el caso
Voramar se desinfla y lo que tenía que
ser una gran operación contra la corrupción
urbanística en Baleares se queda reducido a
un simple asunto de pueblo. Aún así, las
casualidades se siguen sucediendo en
Andratx, donde el nuevo alcalde, miren por
donde, también se ha hecho rico con la
lotería. Es que en Andratx toca mucho la
lotería y sin ir más lejos, el pasado
domingo tocaron 1,9 millones de la ONCE.
Pues se conoce que sí. Me imagino que a
partir de ahora el nuevo alcalde reforzará
las líneas de autocares para que todos los
mallorquines podamos comprar los décimos de
Navidad en el pueblo. Es lo menos que se le
puede pedir al caso Voramar, que al
menos sirva para traernos suerte en la
lotería.
FISCAL. Y acabemos con lo
mismo para comentar la reunión de Jaume
Matas y el fiscal general del Estado,
Cándido Conde-Pumpido, que han
posado muy sonrientes para la prensa luego
de que el segundo calmara al primero
comunicándole que no hay sospechas de
corrupción en otros ayuntamientos de
Baleares. Tras estas tranquilizadoras
palabras, Jaume Matas ha alabado la
actuación de la fiscalía y ha asegurado que
Andratx no es Marbella. En fin, que ellos
se lo guisan y ellos se lo comen.
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