Las visitas del Mallorca en Primera
División a Pamplona siguen sin dar una
victoria al conjunto balear. Quince
enfrentamientos, con un balance de once
derrotas y cuatro empates, son un bagaje
muy pobre y habrá que empezar a pensar que
el estilo de juego navarro se adapta muy
poco a la idiosincrasia del juego
mallorquinista.
El conjunto de
Gregorio Manzano, pese a salir claramente
goleado, realizó sesenta minutos de buen
juego. El encuentro fue igualado hasta que
Osasuna se adelantó en el marcador en el
minuto quince de la segunda parte. Tenía
razón Manzano cuando decía en la sala de
prensa que era difícil entender el 3-0 para
cualquiera que hubiera visto sólo el primer
tiempo. Pero la dura realidad para el
Mallorca es que los partidos duran noventa
minutos y a los mallorquinistas les faltó
pegada para obtener una mayor recompensa a
su esfuerzo y a su buen juego de la primera
mitad. Un periodo en el que los hombres de
Manzano hicieron circular el balón con
acierto gracias al trabajo de Basinas, con
apariciones esporádicas de Arango y las
penetraciones de Kome y Jankovic por las
bandas. El planteamiento, dos puntas, era
ofensivo, pero quizás falto convencimiento
para buscar la portería contraria con más
ahínco.
Toda la falta de acierto que
tuvo el Mallorca en la primera parte la
tuvo Osasuna en la segunda. El gol de
Milosevic mató al Mallorca, que ya no
volvió a jugar como en la primera parte.
Osasuna ganó en confianza y en llegada y en
pocos minutos sentenció el encuentro al
aprovecharse Flaño de un pase atrás de
Valdo.
Los dos primeros goles
encajados por el Mallorca vienen precedidos
de un centro desde la banda izquierda de
Osasuna. En ambos, se puede apreciar la
falta de organización defensiva de la zaga
mallorquinista puesto que, pese a tener
superioridad numérica, los delanteros
navarros logran rematar o controlar en el
área con comodidad. Los defensas isleños se
preocupan más de mirar la pelota, cuando
está en la banda, que de marcar a los
delanteros, sin entender que al final los
goles los marcan los jugadores del área y
no los que centran desde las
bandas.
En definitiva, se mantiene la
mala racha en Pamplona. El Mallorca, pese a
realizar una hora de buen juego, salió
goleado por Osasuna y dio siempre la
sensación de faltarle convencimiento para
buscar la portería contraria y los tres
puntos en juego.