El mismo día que el Ib-Salut tenía
previsto adjudicar el concurso, EL MUNDO/El
Día de Baleares informó de que los técnicos
de la consultora externa habían sido
invitados a retocar su informe para
inclinar la balanza a favor de OHL. Ante el
escándalo, se aplazó la decisión y el
president Matas encargó al Consell
Consultiu que analizara para comprobar que
se habían cumplido todas las garantías
legales. El encargo provocó una gran
división en el seno de este órgano
consultivo.
Cuatro de sus miembros
apoyaron el dictamen elaborado por su
presidente, Miquel Coll, que daba por bueno
el procedimiento aunque aconsejaba pedir
una segunda opinión a los colegios de
economistas e e ingenieros. Sin embargo,
dos de los miembros del Consultiu
presentaron un voto particular ponen en
duda la imparcialidad del concurso.