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  Miércoles, 6 de diciembre de 2006 Actualizado a las 23:42
 

SUCESOS
Un 'narco' de Son Gibert fractura el pómulo a una vecina que le denunció un mes antes

El agresor propinó un cabezazo y un fuerte puñetazo a la víctima en la calle a plena luz del día La mujer quedó tendida inconsciente en el suelo - La policía busca al autor de la agresión


LORENZO MARINA

PALMA.- A María le han roto la cara. Con el miedo aún en el cuerpo, espera en Son Dureta a que la puedan operar. Esta mujer tuvo la osadía de denunciar, junto a otros vecinos, los trapicheos de los camellos de Son Gibert. Uno de los narcos le fracturó un pómulo de un cabezazo y de un puñetazo. Ella quedó tendida inconsciente en el suelo.

El pasado lunes los vecinos de Son Gibert tenían previsto reunirse en el barrio. El orden del día: el aumento del tráfico de droga y los continuos actos vandálicos en el barrio.

María, nombre ficticio tras el que tratar de ocultarse, no pudo acudir a la reunión. Sobre las 14.30 horas del pasado lunes se produjo la agresión.

El agresor esperaba a la víctima en la puerta de su casa. «Me puso la cara pegada a la mia y me dijo '¡que sea la última vez que me llama la atención!'», recordó ayer esta mujer desde la habitación de Son Dureta en la que está ingresada.

El atacante no le dio tiempo alguno a reaccionar. «Le dije que me iba a trabajar y me golpeó», subrayó María. Como consecuencia del violento impacto, la mujer cayó desplomada en la calle Plataners sangrando abundantemente por la cara.

A primeros de noviembre, un grupo de vecinos decidió hacer frente al continuo tráfico de drogas y los actos vandálicos ante sus propios ojos. «Entonces le dijimos al que ahora es mi agresor que ibamos a llamar a la policía. Él no tuvo otra reacción que bajarse los pantalones y enseñarnos el culo», puntualizó.

Unos instantes después, una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía apareció por el lugar. El grupo de camellos no tardó en dispersarse por las calles más próximas. Eso sí, uno de ellos se juramentó para vengarse.

Un mes después se tomó cumplida venganza propinando un fuerte golpe a la vecina. Además, la intención es que sirviera para amedrentar a todo el resto del vecindario.

Tras la brutal agresión en plena calle, la mujer fue conducida a Son Dureta para que fuera intervenida quirúrgicamente. El golpe le ha fracturado el pómulo. Sin embargo, el fuerte hematoma que aún presenta le impide todavía pasar por el quirófano de cirujía maxilofacial.

Hace unos días, varios policías se presentaron con un álbum de fotografías en la habitación del centro sanitario. Tras hojearlo, María reconoció, sin ningún género de dudas, al que había sido su agresor. Tiene en su haber antecedentes por tráfico de drogas. Algo que ya le ha llevado a pisar la cárcel. Los agentes del Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía se encargan de la investigación para dar con el paradero del presunto agresor.

Nada nuevo entre los habitantes de un núcleo de inmuebles del Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi) en Son Gibert. De hecho, el padre del presunto agresor, conocido como Frasco, también ha pisado la cárcel por un idéntico motivo.

Vandalismo

Ademá s del tráfico de drogas, la continua sucesión de actos vandálicos en el barrio acaparan los quebraderos de cabeza de los vecinos. Furgonetas, ciclomotores y coches han sido calcinados por incendios inequívocamente intencionados.

Las avenidas de Son Gibert también se han convertido en escenario de carreras de ciclomotores y coches. De hecho, este barrio repleto de Viviendas de Protección Oficial se ha convertido en un gueto.

Muchos de sus vecinos han accedido a las viviendas a través de programas de integración. Son Banya, Son Gotleu o La Soledad son sus barrios de procedencia. Muchos de ellos no tienen oficio conocido, aunque los vecinos sí saben a ciencia cierta cuál es el origen de sus ingresos: el tráfico de drogas.

El único consuelo que le queda a María es que la agresión que ha sufrido no sea en balde. Al menos, que sirva para poner fin a la degradación del barrio.

 
   
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