E.U.
PALMA.- La Guardia Civil
interrogó ayer al constructor Manuel
Zapata, histórico socio del ex alcalde de
Andratx en los negocios de promoción
inmobiliaria en el municipio. Durante dos
horas y media contestó a las preguntas de
los agentes negando rotundamente que haya
pagado en alguna ocasión a Eugenio Hidalgo
a cambio de favores
urbanísticos.
Zapata relató además la
transacción sobre la que en estos momentos
gira la denominada Operación
Voramar. Se trata de una compraventa de
acciones ante notario por la cual tanto
Hidalgo como la mujer del celador
municipal, Antonia Garí, cobraron en total
738.000 euros. Tanto el juez como el fiscal
Anticorrupción presentan este pago como un
soborno que fue efectuado a través de la
sociedad Prollamp de Ponent, fundada por
Zapata en 2004 y en la que tuvo acciones el
ex primer edil popular hasta mayo de
2005. Tras el interrogatorio, el
constructor, al que se le ha incautado toda
la documentación que albergaba su despacho,
regresó a su domicilio bajo la condición de
imputado. No obstante, sobre él no pesa
todavía ninguna acusación concreta. Quien
también prestó ayer declaración fue Antonia
Garí, que fue sometida a un exhaustivo
interrogatorio en torno a la contabilidad
de la empresa que regenta: una céntrica
tienda de ropa de niños a través de la cual
Jaume Gibert ha justificado buena parte de
su patrimonio.
En este sentido a Garí
se le preguntó por el origen de los bienes
que comparte con su marido, entre ellos el
barco que tiene atracado Gibert en Sa
Rápita.
La Guardia Civil incidió
además en la operación por la cual cobró
369.424 euros de la sociedad Inversiones
Bruja. Garí justificó el ingreso asegurando
que se trataba de la venta de unas acciones
que adquirió a instancias de su marido
porque creyó que «eran un buen negocio». Y
es que el objeto por el cual se montó
Prollamp de Ponent pasó por la promoción de
18 viviendas en un privilegiado solar de
Cala Llamp para su posterior venta.
De los compradores, los miembros de
la sociedad Inversiones Bruja, precisó que
sólo los conoce de verlos en el notario el
día de la firma de la operación. Al igual
que Zapata, después de su declaración
regresó a su domicilio como imputada en el
caso.
A la jornada de ayer le
precedieron los registros en la
constructora de Zapata y en la tienda de
Garí. En la oficina del primero se incautó
toda la documentación que albergaba así
como las placas de los ordenadores. En el
establecimiento de moda el objetivo de los
agentes que intervinieron en la operación
fue los libros contables de la sociedad
para cotejar los ingresos del negocio con
el patrimonio de su marido.