LORENZO MARINA
INCA.- «¡Te voy a
pegar dos tiros. Tú estarás muerta y yo
estaré en la calle dentro de cinco años!».
Esta es la presunta amenaza de muerte
vertida por el guardia civil a su ex novia,
una juez de Inca. El agente ingresó ayer en
prisión.
Los hechos por los que este
miembro de la Agrupación de Tráfico de la
Guardia Civil ha sido encarcelado se
originaron la noche del pasado martes.
Sobre las 21.00 horas, una acalorada
discusión se inició entre la juez y el
agente del Instituto Armado.
Ambos
habían mantenido una relación sentimental,
aunque se había interrumpido en los últimos
meses. No obstante, el agente Carlos S.M.,
de 39 años, se personó en el domicilio de
la que había sido su pareja.
Por
motivos que aún no han trascendido, una
encendida discusión se inició entre la
pareja. Al parecer, el guardia civil golpeó
a la juez y le propinó una bofetada. Aunque
el desencadenante de que la juez lo
denunciara fueron las presuntas amenazas de
muerte contra
ella.
Denuncia
De
inmediato, la juez de Inca cogió el
teléfono y avisó al cuartel de la Guardia
Civil en la capital de Es Raiguer. Una
pareja de agentes del Instituto Armado se
personó en el domicilio de la juez para
atender este presunto nuevo caso de malos
tratos en el ámbito familiar.
La
sorpresa de los guardias civiles fue
mayúscula. El denunciado era un compañero
suyo. Un agente de la Agrupación de Tráfico
de la Guardia Civil involucrado en un
presunto caso de malos tratos.
En
cualquier caso, los agentes del Instituto
Armado encargados del caso no hicieron
distinción alguna ni practicaron ningún
trato de favor con el guardia civil
detenido. Lo condujeron directamente a los
calabozos.
A continuación, los
efectivos del Insituto Armado condujeron a
Carlos S.M. desde los calabozos del puesto
de la Guardia Civil en Inca hasta los
juzgados de la localidad. La juez de
guardia consideró sobradamente acreditados
los hechos que se le presentaron.
De
hecho, la titular del Juzgado de
Instrucción número cinco de Inca valoró
especialmente las amenazas de muerte contra
su ex compañera sentimental. Por el
contrario, los partes de lesiones que
presentaba la víctima no eran muy
significativos.
A continuación, la
juez ordenó el ingreso en prisión
incondicional sin fianza para el agente de
la Guardia Civil de Inca. La medida
cautelar dictada por la juez -la cárcel- al
agente, sorprendió en distintos ámbitos del
Instituto Armado.
La juez consideró
que las amenazas de muerte supuestamente
proferidas por el agente de la Guardia
Civil tenían visos de materializarse. Por
este motivo, ordenó el inmediato
encarcelamiento del agente, en lugar de la
orden de alejamiento de la víctima como
suele ser habitual.