No es la primera vez que el delegado del
Invifas es denunciado por amenazas a
militares o a sus familias. El pasado 31 de
agosto protagonizó una escena similar al
descerrajar la cerradura de la vivienda de
la Armada en la que están residiendo la
esposa de un capitán de corbeta y sus tres
hijos de seis, 11 y 13 años, a los que
pretendía enviar «a dormir a la calle»,
según la expresión que él mismo
utilizó.
Los hechos ocurrieron en un
pabellón de cargo de Porto Pi, donde
acababa de instalarse Isabel Pascual del
Pobil con sus hijos, después de que su
marido fuera destinado a la isla como alto
mando de la Base Naval.
A pesar de
que el Invifas les había adjudicado esta
vivienda oficialmente el pasado 4 de abril,
el teniente coronel Rivas se negó en
redondo a que la ocuparan, alegando que
tiene que hacer unas obras presupuestadas
en 70.000 euros, que se prolongarán durante
diez meses.
Tras permanecer alojados
provisionalmente durante un mes en la isla,
con todos sus muebles almacenados en el
puerto a la espera de poder instalarse,
Isabel Pascual decidió el pasado 30 de
agosto ocupar junto a sus tres hijos el
pabellón que les ha asignado el
Invifas.
Al día siguiente, Rivas se
presentó en la casa instando a la
denunciante a desalojarla de inmediato:
«¡Os vais a dormir a la calle!», le espetó
colérico ante los pequeños. Acto seguido,
ordenó a un cerrajero que cambiara la
cerradura para que los nuevos inquilinos no
pudieran volver a entrar en ella. Desde
entonces, Isabel y sus hijos siguen
viviendo en la casa sin cerradura y su
marido permanece de baja por motivos
médicos.