El titular del artículo de hoy no tiene
nada que ver con que algunas semanas esta
sección desaparezca sin previo aviso. Más
bien se refiere a una curiosa celebración
silenciosa que se va a llevar a cabo esta
próxima semana. El miércoles es el día de
Santa Cecilia, patrona de la música, y
abundarán las actividades donde a todo el
mundo se le llena la boca con lo importante
que es la música, y tal y cual. Pero de la
mano de Bill Drummond (todo un
personaje con una biografía repleta de
anécdotas y momentos brillantes, de los
cuales el más conocido es sin duda su
asalto a las listas de éxitos con el grupo
The KLF), se propone también que el
21 de noviembre, es decir este martes, sea
cada año el día de la No Música (No Music
Day, en su acepción original
anglosajona).
Esto, que puede parecer
una boutade, al final no lo es
tanto: para quienes amamos la música de
verdad, resulta insufrible la invasión
sonora en todos los campos de la vida
diaria. Y no siempre porque la música que
suena en todas partes sea una basura
intragable -que también-: cada música tiene
su momento, y a veces mancillar el silencio
(El Gran Silencio, como lo llama el recién
estrenado documental de los cartujos) puede
ser cruel, aunque sea con la más bella de
las melodías. La música en nuestros días se
ha convertido en un elemento más de la
decoración: suena de fondo en oficinas,
centros comerciales, tiendas,
supermercados. No hemos llegado a los
extremos de los inodoros japoneses, que
empiezan a sonar pudorosos cuando el
usuario cubre el hueco, pero poco nos
falta. Esta música de fondo decorativo es,
además, como un murmullo irritante: si no
la van a quitar, ¡por lo menos suban el
volumen, que no se oye bien!
Una de
las primeras instituciones en sumarse a la
iniciativa de Drummond fue Resonance
FM, la radio artística y cultural
impulsada por el London Musicians
Collective. Durante todo el martes, en
Resonance FM no sonará música: a cambio se
podrán escuchar diálogos, poesía, debates e
incluso silencio (hasta donde lo permita la
fidelidad acústica del receptor). Toda una
declaración de intenciones por parte de una
emisora que apuesta por el arte radical,
sin miedo a adentrarse en lo desconocido.
Por mi parte, más humilde, me limitaré a no
escuchar ningún disco en todo el día, que
mi trabajo me va a costar.
Pero antes
de que llegue el día sin música, tenemos un
buen puñado de propuestas que merecen ser
escuchadas con atención. Empezando por el
concierto del simpar Antonio
Bartrina y sus Malevaje, mañana
en el Teatre de Manacor, desmenuzando sus
veinte años de sabiduría arrabalera con el
acompañamiento de una pareja de bailarines
de tango; y el retorno de otro grande,
Jon Auer (cantante y guitarrista de
The Posies, y acompañante de lujo de
Alex Chilton en los conciertos
recientes de Big Star), que presenta
su nuevo disco en solitario el próximo
jueves en el Teatre de Lloseta.
Por
otra parte, tres nuevos discos de debut se
presentan este fin de semana en Palma: el
de Club Sibarita (ganadores de los
concursos Art Jove y Musicnauta), hoy en el
Teatre Xesc Forteza; el de los post-rockers
Poal (con Oliva Trencada de
telonero), mañana en el Casino Royale
(donde esta noche tocan Mostros,
Phogo y los barceloneses
Distantes); y el de Marta
Elka, hoy en el Centre de Cultura «Sa
Nostra». Compren estos discos y apoyen a
los grupos locales, ¡pero no los escuchen
el martes!