PEDRO BONET
PALMA.- Los
hechos ocurridos en el Estadi Balear
durante el encuentro que enfrentó al
Atletico Baleares con el Binissalem han
causado un profundo descontento y una honda
preocupación en la directiva blanquiazul.
La actuación de diversos aficionados que
agredieron al colegiado del encuentro, el
árbitro mallorquín Ferrer Perelló, podría
acarrear graves consecuencias para la
entidad presidida por Damià
Estelrich.
El mandatario reconocía
estar «muy desanimado y preocupado» por lo
sucedido. Tal es el grado de decepción de
Estelrich que no ha dudado en amenazar con
abandonar su cargo y convocar elecciones si
no se encuentra una solución
El
colegiado, está a la espera del desenlace
para iniciar los trámites judiciales.
Ferrer Perrelló destacó la actuación de
Toni Amor, técnico del equipo blanquiazul
para calmar los ánimos cada vez más
encendidos de los aficionados. Riera Morro,
máximo representante de los árbitros en las
islas declaró que «los colegiados estamos
desamparados y son los mismos a los que les
toca pagar los platos rotos». El Atlético
Baleares mandó ayer dos cartas, una a los
árbitros y otra la Federación Balear para
condenar los hechos y anunciar que pedirá
que efectivos policiales velen por la
seguridad en el Estadi Balear.