Esta semana el líder de la Primera
División llega al Estadio de Son Moix con
la obligación de sumar los tres puntos para
seguir aspirando a revalidar el titulo de
Liga que con tanta justicia consiguió el
pasado ejercicio. Aunque llega con bajas
importantes que podría accusar el juego
azulgrana, cosa que no creemos que se
produzca porque los suplentes del equipo
catalán son lo suficientemente buenos para
ganar a cualquiera y éste cualquiera podría
ser, con todos mis respectos, el Real
Mallorca.
El equipo de Gregorio
Manzano tan sólo ha marcado cinco goles,
cifra ridícula y que demuestra que hoy por
hoy los puntas no están viendo la portería
contraria o los que deberían de marcar no
son los suficientemente «buenos» para
cumplir este objetivo.
Maxi López que
jugará contra su ex-equipo, no es el
goleador que nos habían vendido a principio
de temporada. Ganas pone, pero su acierto
de cara a gol y su efectividad son nulos. A
Diego tristan aún le falta mucho para
intentar llegar a ser quien era, cosa
difícil que se pueda volver a producir, y
Víctor tiene que tener la continuidad que
un jugador requiere, porque los cambios
constantes que se están haciendo, no le
benefician en nada.
Pero también hay
que decir que eso de los goles suele llegar
por rachas, aunque ahora parece que le
cuesta llegar a la Isla. Aunque todo esto
también tiene su lado positivo. Si con
cinco goles estamos en la zona media de la
clasificación, con alguno más estaríamos
mucho más arriba. No hay que quejarnos de
la zona en la que se encuentra el equipo.
Lo que hay que ver es por qué no se marca.
No nos vale que se nos diga que no hay
suerte, cierto, ante el Getafe no la hubo,
pero a veces esta suerte hay que buscarla
con más ahínco y exigir mucho más a según
que jugadores
Manzano, tiene que
encontrar la formula de que su equipo
marque goles. Atrás, ya la tiene para
encajar los menos posible, salvo la
desgracia del pasado domingo en el gol que
encajo Prats, pero esto es una que ocurre
cada mil. ¿Cómo hacerlo? El sabrá, pero a
este equipo hay que encontrarle el camino
del gol y colocar a cada jugador en su
sitio para que puedan rendir algo más. Ante
el Barça este domingo todo cambiará. El
jugador saldrá más mentalizado, con ganas
de convencer, nadie se esconderá y ya verán
como los goles podrán llegar.
Y
sobre el precio de las entradas nada que
decir. El espectáculo vale dinero y el
Barca suele darlo. Peor es pagar cifras
absurdas en según que restaurantes por lo
que te dan. ¿O no?