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  Viernes, 27 de octubre de 2006 Actualizado a las 01:04
 

Un experto ve viable reintroducir foca monje en Cabrera si se vigila la presión en la costa

Cebrián recuerda que se han de eliminar las causas que provocaron su extinción - Algunos científicos dicen «no» porque la operación puede ser un riesgo para la población que dona animales


MIREYA ROURA

FORMENTOR.- Sobre la reintroducción de la foca monje, Monachus monachus o «vell marí», en Baleares se ha hablado largo y tendido. Y lo cierto es que el proyecto impulsado por el Govern en 2004 ha desatado tanto entusiasmo, como críticas y escepticismo. En este contexto, la presencia en el Congreso El Rumbo del Arca de Daniel Cebrián, experto en foca monje, no puede pasar desapercibida. En su opinión, la reintroducción de esta especie es viable siempre y cuando se «eliminen» las causas que provocaron su extinción.

Se considera que el Vell Marí desapareció totalmente de las Islas en los años 60. Según el estudio de viabilidad de recuperación de la foca monje elaborado por el biólogo Joan Mayol, fue la caza masiva y la persecución del hombre la principal causa de regresión. Sin embargo, la pérdida del hábitat y las capturas accidentales en redes de pesca también acrecentaron el proceso.

«Para que el proyecte funcione tienen que haberse eliminado todas estas causas», apuntó Cebrián quien, sin embargo, matizó que existe un factor nuevo: la presión humana en la costa. En cuanto a la propuesta del Govern de reintroducir el Vell Marí en el Parque Nacional de Cabrera, el experto consideró que la protección ya es un buen punto de partida. No obstante, opinó que sería necesario establecer medidas previas, dado que la foca monje se mueve bastante.

¿De dónde se extraerán los ejemplares para introducirlos en Baleares?. La respuesta a este interrogante sigue siendo el factor limitante de la operación. La foca monje está incluída entre las 12 especies mundiales que corren más peligro de extinción. Así lo considera la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN). La población mundial ronda los 400 ejemplares; unos 130-150 viven en el Mediterráneo occidental (Grecia y Turquía y Marruecos).

«Al contrario de lo que piensa la gente, una especie se extingue progresivamente. Y cuando quedan cinco ejemplares, puedes considerarla desaparecida. Entonces puedes trasladar esos individuos a un lugar más idóneo», explicó Cebrián. De todas formas, estos movimientos se complican cuando hay fronteras por enmedio, «ya que ningún país está dispuesto a aceptar que se ha extinguido una de sus especies».

La otra posibilidad está en la translocación, la captura de animales en un lugar para repoblar otro. El problema reside en que este núcleo poblacional donante debe ser suficientemente estable para que la pérdida de individuos no signifique también su extinción. Y es que no sólo cuenta el número de individuos. También se ha de garantizar la variabilidad genética de la población que da y de la que recibe.

De ello a que la puesta en práctica de la translocación plantee interrogantes del tipo: ¿Podrá sobrevivir la población donante después de perder individuos?.

De allí a que la translocación siempre haya sido motivo de controversia en el mundo científico. Según Cebrián, en la actualidad no existe todavía una población que pueda actuar de donante. «El hábitat de cría del núcleo de foca monje en el Mediterráneo Occidental todavía es muy reducido. Habrá que esperar a que se alcance el nivel máximo», dijo.

Daniel Cebrián es director del del Programa de Recuperación de Especies del RAC /SPA (Centro de Actividad Regional para Áreas Especialmente Protegidas) que es un organismo vinculado al programa medioambiental de las Naciones Unidas (UNEP). En su conferencia en El Rumbo del Arca el experto explicó que es necesario acabar con el mito de que la foca monje «va a buscar» peces a las redes de los pescadores.

Según dijo, el Vell Marí gasta más energía en el esfuerzo que supone buscar redes que buscándose su propio alimento. Dado que los animales descansan y se reproducen en cuevas, el biólogo propuso alejar las redes de su medio terrestre para evitar conflictos.

 
   
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