En su voto particular, dos miembros del
Consell Consultiu (Carmen Fernández y Joan
Oliver Araújo) ya pusieron en duda la
decisión del Govern de contratar a
dedo a una consultora, en lugar de
recurrir a sus propios servicios técnicos,
para que resuelva el multimillonario
concurso de Son Espases. Algo que les llevó
a afirmar que la «objetividad e
imparcialidad» de todo el proceso
administrativo ha sido «más que
dudosa».
El Ib-Salut no contrató a
Global PM en un concurso abierto con libre
concurrencia y publicidad a todas las
empresas interesadas, sino que recurrió al
procedimiento negociado, en el que es la
propia Administración la que se dirige a al
menos tres empresas del sector para
ofrecerles el encargo.
El director
general del Ib-Salut convocó el pasado mes
de marzo este procedimiento negociado y
fijó un precio máximo de 30.000 euros (el
máximo legal) por la elaboración del
informe. De las tres empresas consultadas,
una fue descartada al superar el precio
máximo fijado (Projects, Facilities &
Management pedía 33.500 euros y poco
después anunció su retirada), mientras que
otra (Siena SL) no aportó toda la
documentación solicitada en el plazo
establecido.
Por tanto, el Ib-Salut
encargó la elaboración del informe sobre
Son Espases a Global PM, la única
consultora cuyo precio (29.500 euros) no
superaba el máximo previsto. Si el Ib-Salut
hubiera fijado un coste superior a los
30.050 euros, se habría visto obligado a
convocar un concurso.
La consultora
Global PM ya había trabajado con
anterioridad para otras instituciones de
Baleares: en mayo de 2001 el Ayuntamiento
de Palma le encargó un estudio, por 46,6
millones de pesetas, sobre los cinco
aparcamientos subterráneos que tenía
previsto construir en la ciudad.