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Es Baluard soy yo
Nada nuevo bajo el sol y nada nuevo que no hayamos anunciado con reiteración: Es Baluard pertenece a Pedro Serra, es su finca privada y las instituciones representadas –las que ponen el dinero y son propietarias del Museo– ejercen el penoso rol de comparsas o de convidados de piedra en una institución pública que ha sido lamentablemente infeudada en un señor particular. Serra, ahora, no quiere a la actual directora y su pretensión es echarla, despedirla. Lo hará y sólo la proximidad electoral ha aplazado la decisión. La anécdota se eleva a categoría que define impecablemente lo que ha ocurrido, ocurre y ocurrirá en Es Baluard que paga el pecado original que está en su diseño, estructuración y reparto del poder desde su mismo nacimiento. Palma, Mallorca, tienen un problema que irá a más y que tiene difícil solución. El problema es Pedro Serra y su creencia absoluta de que Es Baluard es él. En efecto, es suyo y no de quién debiera ser, es decir, de los ciudadanos y de las instituciones que los representan.
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