M. C.
MAÓ.- El traslado de
la descarga de combustible de Cala Figuera
a la Base Naval implica construir una
conducción subterránea desde el puerto de
Maó hasta el aeropuerto. La propuesta de
trazado afectaría una serie de elementos de
alto valor «que se verían afectados de
forma irreversible». Lo denunció ayer el
GOB, quien presentará alegaciones al
proyecto de traslado que la empresa
Compañía Logística de Hidrocarburos, CLH,
tiene previsto concluir en 2008. Los
ecologistas piden que se cambie el trazado.
El proyecto incluye la conducción
subterránea de los productos petrolíferos
hasta el aeropuerto, donde estará el
almacén principal. La conducción asciende
por la cuesta de ronda, atraviesa el
polígono industrial de Maó y discurre junto
a la carretera que enlaza los núcleos
urbanos de Maó y Sant Climent hasta llegar
a la zona de depósitos prevista junto al
aeropuerto.
En uno de estos tramos,
está previsto que el trazado entre al camí
de Sant Joan dels Vergers. En esta zona es
donde el conducto «podría hacer inviable el
mantenimiento de la única fuente que queda»
y que permite la actividad profesional de
diferentes horticultores» de la zona.
Asimismo, el GOB alegará contra el
proyecto porque considera que la conducción
cruzaría una zona arqueológica declarada
Bien de Interés Cultural, afectaría un área
rural de interés paisajístico y asegura que
«entraría en contradicción con las
protecciones que, sobre esta área, marca el
Plan Territorial Insular (PTI)».
En
sus alegaciones, los ecologistas resaltan
que el trazado del conducto cruzaría una de
las pocas zonas con olmos de la isla, un
árbol en «grave regresión» en el conjunto
de las Baleares. De hecho, el GOB recuerda
que sobre este espacio ha trabajado la
Conselleria de Medio Ambiente durante años
debido al interés que presenta.