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Ronaldinho, entre la falta de forma y la desconfianza
DAVID BRUNAT BARCELONA.-
Ronaldinho también podría haber salido
aplaudido del Santiago Bernabéu como en el
clásico de hace un año, cuando destapó las
vergüenzas del Real Madrid en su propio
estadio. Esta vez, claro está, se le habría
aplaudido sin aspereza. Hubiera sido una
educada muestra de gratitud por haber
completado un partido tan mediocre. Lo más
preocupante del Ronaldinho del domingo no
fue su incapacidad para sumar, para
inventar asistencias y marcar goles, sino
su capacidad para restar. Y eso lo
consiguió, ayer y también en Londres, a
causa de su innata y siempre perdonada
despreocupación por defender. No es novedad
que Ronaldinho comience mal una temporada.
Es hasta perdonable, porque a la hora de la
verdad, a partir de febrero o marzo,
siempre se ha echado el equipo a la
espalda. A todo ello hay que añadirle la
ausencia de Eto'o, hermano y gran
socio del brasileño.
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