'El Sur'
XI
Temporada de Ballet/ Ballet Víctor Ullate/
Escenario: Auditórium de Palma/ Fecha: 21
de octubre.
Calificación:
FERNANDO MERINO
PALMA.- Hasta
ese momento la coreografía de Víctor
Ullate, El Sur, iba transcurriendo
de manera convincente, pero demasiado
simplista resulta el final, ese apaño vocal
que introduce Enrique Morente a la
Sonata nº 14 de Beethoven. Durante
apenas hora y media, los Morente, padre e
hija, aportan una banda sonora que Ullate
utiliza con criterio minimalista, como él
mismo señala, recurriendo sólo a los
apuntes sobrios de un repertorio en el que
predomina la brisa del acompañamiento
centrado en el cajón, guitarra y
palmas.
Es precisamente aquella
sobriedad en la que descansa la música el
factor determinante para que lleguemos con
el corazón encogido a ese tremendo cuadro
de pelea y venganza, resuelto con el batir
sin descanso de percusiones premonitorias.
El clima es perfecto.
El Sur
toma como pretexto la violencia de género,
y a partir de ahí comienza el recital de
las formas de una compañía que tiene la
virtud de ser escuela de estrellas,
precisamente a una de ellas, Ana Noya,
dedica Víctor Ullate la coreografía. Metida
en la piel de la mujer maltratada, deja
boquiabierto al público ante su despliegue
de sabiduría en cada gesto, en su manera de
esculpir sentimientos.
El cante
sigue su curso, mientras solistas y cuerpo
de baile juegan a coser las partes en un
permanente idilio entre flamenco y pasos
imaginados por el coreógrafo, que como buen
discípulo de Béjart apenas se dejan influir
severamente por la música, estableciendo la
complicidad indispensable para que la
historia acabe anclada.
El final, a
modo de epílogo desconectado de la trama,
los amantes idealizados, acepta de buen
grado el recurso de 'Claro de luna', y es
cierto que el hecho de recurrir a la voz de
Morente padre aporta el ajuste necesario, a
escena que no guarda relación alguna con lo
visto anteriormente. Lástima que el quejío
se quede en ñoñería.
La Temporada de
Ballet nos ha permitido acceder a buena
parte de la obra de Victor Ullate, y desde
luego El Sur apenas guarda relación
con lo visto hasta ahora. De entrada es una
coreografía que responde a la estructura de
ballet de acción, con argumento, una
práctica que no es habitual en él, más
inclinado por las piezas cortas o la
adaptación de clásicos, como ahora
Coppélia.
Tampoco habíamos
asistido a una puesta en escena que cabalga
sobre el cante, pero guardándose muy mucho
de caer en tópicos, amparada en una
iluminación para el subrayado de
situaciones. No me dio la impresión de
estar ante una obra maestra, pero desde
luego tiene ese perfume que sólo es propio
de la maestría.