El vecino afectado recibió hace unos
meses la llamada de su pariente y
vecino Isidre Cañellas. Siempre según el
pliego de alegaciones del expropiado, el
líder de UM en Calvià y propietario de Son
Vic junto a sus dos hermanos (que por
cierto también engordaron las listas
electorales de UM en 2003) llamó a Palmer
para comentarle su
propuesta.
Sorprendentemente,
en su escrito asegura desconocer «si mi
pariente Cañellas hablaba en nombre del
Ayuntamiento cuando me telefoneó para darme
las primeras noticias del proyecto: no lo
dijo».
Además, el notario
Palmer critica el modo en que Cañellas ha
afrontado la negociación de la
expropiación. «Me opongo al precio que me
dio verbalmente, ya le dije en su momento
que no me parecía justo». Y se pregunta, no
sin notable perplejidad, si ese precio es
«oficial u oficioso».
El caso
es que Cañellas mantuvo durante un tiempo
el proyecto congelado mientras meditaba la
posibilidad de autoexpropiarse o de enviar
el camino a la finca del vecino, como
finalmente hizo. La enérgica protesta del
primo lejano de Cañellas llegó al
Ayuntamiento el jueves. Habrá que ver si el
Consistorio, nunca mejor dicho en este
caso, tiene en cuenta la voz de sus
vecinos.