ENRIQUE FUERIS
LORENZO
MARINA
PALMA.- La reyerta que tuvo
lugar entre un go-go de Tito's y un
taxista frente a la discoteca del Marítimo
acabaría con los huesos de ambos
contendientes en los calabozos, previo paso
por el Hospital Son Dureta.
Los
hechos ocurrieron sobre las seis y media de
la mañana, en las inmediaciones de la
discoteca. Un taxista y un go-go de
nacionalidad brasileña de Tito's al
que había transportado hasta la discoteca
se enzarzaron en una acalorada discusión
motivada por lo que, a juicio del bailarín,
era un importe de la carrera excesivamente
elevado.
Las palabras fueron subiendo
de tono y en pocos segundos el taxista y su
cliente se vieron envueltos en una violenta
escaramuza con armas blancas de por medio
en la que el segundo se llevó la peor
parte.
El brasileño, de unos 30 años
de edad y armado con un garrote con un
clavo en la punta, fue apuñalado en el
tórax por un objeto punzante que esgrimía
el taxista, al parecer, un destornillador.
La herida, que en un principio aparentaba
gravedad, dejó al bailarín fuera de
combate.
Su rival no escapó ileso de
la reyerta. El taxista sufrió algunas
heridas que le obligarían a acompañar a su
oponente a dependencias
sanitarias.
Traslado al
hospital
Después de recibir la
llamada de aviso por parte de testigos
presenciales, una UVI móvil y una
ambulancia de soporte vital básico del
servicio de emergencias sanitarias del 061
se trasladaron hasta el lugar del suceso.
Ambos individuos fueron trasladados
hasta Son Dureta. La incisión que
presentaba el brasileño en el tórax
revestía menor gravedad de lo que en un
principio aparentaba, por lo que en pocas
horas fue dado de alta.
El taxista
fue igualmente dado de alta ya que las
contusiones que presentaba eran de carácter
leve. Ambos pacientes abandonaron el
hospital para trasladarse a dependencias
policiales.
La jueza del Juzgado de
Instrucción número cinco dejó a ambos
implicados en libertad una vez estos
hubieron prestado declaración.
No es
el primero ni seguramente el último
episodio de violencia que se produce a las
puertas de una discoteca del Marítimo o en
sus inmediaciones. De hecho, las discotecas
de Bartolomé Cursach aglutinan el grueso de
denuncias por lesiones graves. De hecho, la
presencia de los policías del Grupo de
Homicidios o de la Guardia Civil en sus
inmediaciones se ha convertido en un hecho
cotidiano.
El caso más sangrante de
los últimos tiempos es el de un joven
uruguayo que quedó postrado en una cama con
lesiones cerebrales irreversibles tras
recibir un golpe de uno de los porteros de
la antigua discoteca Pachá.