Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Domingo, 22 de octubre de 2006 Actualizado a las 01:37
 

Tradición y devoción acompañan a la santa más mallorquina

Cientos de palmesanos asisten a la cabalgata del Carro Triunfal que ayer recorrió el centro de la ciudad


MÓNICA MARTÍNEZ

PALMA.- Un año más Palma deja de lado el esquema de milagros a diseccionar en el que se asienta la santidad, para convertirla en un camino en el que nuestra santa más mallorquina, Santa Catalina Tomás, puede calzar por un día zapatos de diversas suelas, firmes, de la mano de los novatos y expertos en devoción que le permiten recorrerlo con distinta andadura.

Y es que, a pesar de haber vivido desde joven casi oculta bajo los pilares de la iglesia Santa María Magdalena, y después de más de cuatro siglos de su fallecimiento, Santa Catalina no ha podido deshacerse del calor popular que le rinde cada año el pueblo mallorquín.

Beatificada en 1792 por Pío VI y canonizada por el papa Pío XI en 1930, la tradición mallorquina de venerar a la Beata, de la que se cuenta hablaba plácidamente en vida con otros santos, se ha ido cebando desde su beatificación del clamor popular, convirtiéndose en una de las celebraciones más concurridas de nuestra Isla.

Como clausura a unas fiestas que se iniciaran el martes 10 de octubre con la exposición El carro triomfal, manifestacions populars a l'entorn de Santa Caterina Thomàs en la Misericordia y que tuvieron su punto más álgido en curso, con la presentación de la beateta de este año, la niña Julia Mulet Andreu, a manos de la consellera de cultura, tuvo lugar ayer la famosa colcada. El acto, sin duda, más presenciado a lo largo de todas estas fiestas. El croquis de la jornada que tatuó su punto y final ayer, condujo a devotos a un celebración de eucaristía presidida por Joan Darder i Brotat, que tuvo lugar en la iglesia en la que la santa se refugió y en la que en la actualidad se conservan sus restos.

Ya a las siete de la tarde, empezó el recorrido del carro triunfal. Orquestas de música, balladors y xeremiers, una corte de ángeles y demonios, caramelos y bengalas, carrozas, payeses y más payeses, acompañaron a la pequeña Júlia, que mostró su perfil más glorificado, en un recorrido que se dejó llevar desde Paseo Mallorca hasta la Iglesia de Santa María Magdalena.

Una tradición y espectáculo envuelto en sonidos de tambores, gaitas y el ligero alboroto de la muchedumbre, que reciclando y asegurándose un año más su permanencia en el recuerdo de los palmesanos, contó con autoridades políticas.

Decenas de sillas sobre un tablado con dobladillos de colores mallorquines, protegidas por cuatro gigantes, que contaban con la presencia de la presidenta del Consell, Maria Antònia Munar y la alcaldesa, Catalina Cirer, entre otros y, entre otros, del presidente de S'Institut, Antono Serra. Una vez frente a la iglesia Santa María Magdalena y finalizado el recorrido, la nota de festividad la puso una ballada popular con los grupos Sarau Alcudienc, Tralai y Aires de Montesión.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad