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  Domingo, 22 de octubre de 2006 Actualizado a las 01:38
 

LA MIRADA
Los que se equivocan

JORDI VIDAL



El amigo Juan Planas me citaba una vez en sus columnas, pero me citaba mal, pues yo no le he dicho nunca que no me guste el anticatalanismo que se respira en la isla. Lo que le dije exactamente es esto: «siento decirte que no me gusta ni me hace gracia todo este anticatalanismo que se respira en el ambiente» Y me veo obligado a aclararlo. En Mallorca no hay anticatalanismo. Hablar de anticatalanismo es algo fuerte, todos hemos tenido un familiar estudiando en Barcelona. El anticatalanismo es algo que ahora se intenta importar desde otros lares. Sobre Ciutadans de Catalunya, me arriesgo a afirmar hoy, octubre de 2006, que será un fracaso estrepitoso en las elecciones del mes que viene. Juan Planas insiste en la teoría de moda: que ahora en Cataluña se prohíbe el castellano. Yo le he retado a que me lo demuestre. ¿Por qué a un niño que hablaba en castellano en casa no se le permitía aprender mallorquín en el colegio? ¿Para discriminarlo mejor? Es fácil llamar a una emisora y soltar eso de que antes había lo normal: mallorquín en casa y español en el colegio. Otro se queja que a su hijo le enseñan cosas que no sabe, ¿pero es posible que alguien diga semejante disparate y no lo echen del programa a patadas? ¿No se inventó el colegio para enseñar lo que no se aprende en casa? Y venga catalanes por aquí, y catalanes por allí. Si se nos ha catalanizado es por el abandono y menosprecio que siempre hemos tenido por nuestra lengua. Si de verdad estos sabatinos pontífices del gonellismo quieren salvar la lengua mallorquina, que la hablen, que la hablen siempre. Si así se hubiera hecho siempre desde los años sesenta, todo el mundo hablaría mallorquín, y no necesitaríamos normalizadores.

 
   
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