| |
|
IMPRESIONES
Navajazos y peleas se convierten en una rutina en las discotecas de Cursach
Los establecimientos nocturnos que posee
el empresario Bartolomé Cursach son un foco
permanente de conflictividad. A las palizas
propinadas por los gorilas que tiene
custodiando la entrada de sus
establecimientos hay que unir en la
madrugada del sábado una reyerta en la que
resultaron heridas dos personas; un taxista
y, según parece, un empleado de la propia
discoteca. Ya amanecía cuando un tumulto a
la salida de la discoteca Tito's acabó en
una pelea con arma blanca. En esta ocasión
no hay que lamentar ninguna víctima, pero
esto no es óbice para volver a insistir en
la inseguridad que rodea a este tipo de
locales. Los propietarios de los
establecimientos nocturnos tienen la
obligación de garantizar la seguridad en
sus locales. Y el matonismo exhibido
en muchos casos por el personal que debe
controlar los accesos es contraproducente y
en muchos casos raya la provocación.
|
|
|
| |
 |
|
|
|