JUAN RIERA ROCA
PALMA.- El gasto
farmacéutico -lo que la sanidad pública
autonómica paga por los medicamentos que
consumen sus usuarios- jamás se reduce;
siempre crece. El objetivo de los gestores
sanitarios es contener ese crecimiento, y
hacerlo por debajo del 10% anual. Por eso
suele hablarse de «contención» más que de
«reducción».
En Baleares, los
resultados son buenos: el incremento del
gasto farmacéutico se ha reducido casi el
triple desde 2003. El gasto acumulado
interanual hasta el septiembre suponía un
incremento del 5,1%, lejos del temido 10% y
uno de los más bajos del conjunto de las
administraciones sanitarias de las
comunidades autónomas de España.
Durante el mes de agosto, las Islas
Baleares y Andalucía fueron las únicas
regiones españolas en las que se redujo el
importe medio de las recetas, es decir, el
coste de cada una de las prescripciones de
medicamentos que hacen los médicos a sus
pacientes y que es otro de los indicadores
de control del gasto sanitario.
Pero
el dato fundamental es sin duda que el
incremento del gasto farmacéutico en las
Islas Baleares se ha reducido casi el
triple desde el año 2003. En concreto, se
ha pasado de un incremento del 13'15% anual
durante 2003 a un aumento del 8,12% en
2004, y del 7,16% en el años 2005. Y la
cosa pinta bien de cara a fin de
año.
El gasto farmacéutico interanual
acumulado hasta el mes de septiembre de
este año supone un incremento del 5,1%, y
se sitúa entre los incrementos más bajos de
todo el conjunto de España, teniendo en
cuenta que el incremento medio estatal fue
de un 5,16%.
Durante los últimos doce
meses los 12.857.767 recetas presentadas
por los ciudadanos de las Islas Baleares en
las farmacias han supuesto un gasto de
175.667.947 euros. El importe medio de cada
receta presentada fue de 13,66 euros (un
0,53% menos), siendo las Islas Baleares,
con Andalucía, las únicas comunidades dónde
se ha reducido el importe medio de las
recetas.
Estos datos demuestran que
aun cuando las Islas Baleares es una de las
comunidades dónde más ha crecido la
población (más de un 16% desde el año 2002,
con el aumento de demanda de medicamento
que ello conlleva), el incremento del gasto
farmacéutico se ha contenido muy
notablemente.
Para lograr estos
indicadores la Conselleria de Salud y
Consumo de Aina Castillo ha desarrollado
una serie de iniciativas que han implicado
a la Dirección General de Planificación y
Financiación de Josep Corcoll y la red
asistencial de hospitales y centros de
salud que gestiona el Ib-Salut, cuyo
director generente es Sergio Bertrán.
Uso racional del
fármaco
Todas estas iniciativas
parten del concepto o filosofía base del
llamado uso racional del medicamento. Las
acciones que se han promovido a lo largo de
estos años han sido, entre otras, la
creación de la Comisión para el Uso
Racional del Medicamento, con la
participación de los colegios oficiales de
Farmacéuticos y Médicos. Su objetivo es
diseñar políticas orientadas al uso de
medicamentos de manera más segura y eficaz.
También se ha trabajado en el
control de la distribución de los
medicamentos en centros de carácter
sociosanitario, lo que permitió mejorar la
prestación farmacéutica dentro las
residencias para personas mayores, con la
minimización de efectos adversos o no
deseados de los medicamentos. Para ello se
creo en estas residencias una farmacia que
funciona como los servicios farmacéuticos
de los hospitales.
Otra medida fue la
creación de la figura del «farmacéutico al
alta hospitalaria», con el fin de que los
pacientes que dejan los centros sanitarios
tras haber permanecido ingresados un tiempo
para solucionar una crisis de salud, puedan
disponer de los medicamentos e información
necesarios para completar el tratamiento en
casa, durante los primeros días de la
convalecencia, sin tener que esperar a
acudir al médico de cabecera en el centro
de salud y obtener una prescripción.
La quinta medida destacaba ha sido
el desarrollo de campañas de información
dirigidas al ciudadano al objeto fomentar
el uso racional de los medicamentos, que
incluyen el fomento del uso de medicamentos
genéricos, es decir, fórmulas copiadas a
las que detentaba la marca original pero
que por el paso del tiempo ha perdido ya el
derecho de exclusividad del inventor. Los
medicamentos genéricos son exactamente
iguales que los que comercializaba la
empresa farmacéutica original, pero mucho
más baratos.